Columnas

Un país sin voz

'Irrita la pasividad con que se asume la corrupción y la impunidad que la solapa y estimula’.

Son muchos los motivos por los que el Ecuador debería dejar oír su voz, protestando. No se ha realizado la deseada cirugía mayor y por tanto, el enfermo corre grave riesgo de que la gangrena se extienda sin remedio. Mientras tanto, los corruptos se han organizado con el explicable objetivo de seguir garantizando su impunidad

Sin duda, se procedió a sancionar a determinados funcionarios del régimen anterior, como para que no se critique la falta de acciones pero, los casos gruesos vinculados a Coca Codo Sinclair o Manduriacu siguen en pleno goce de impunidad, pese a todo lo detectado en ellos. Uso dos ejemplos de los muchos citables en relación con proyectos hidroeléctricos. 

Igual podría haberlos tomado del sector petrolero, tal cual la repotenciación de la refinería de Esmeraldas, con altos sobreprecios e inservible, o el famoso de la refinería del Pacífico en El Aromo, que partió desde el sobreprecio en la adquisición del terreno hasta lo cobrado después por el movimiento de tierras.

Por el estilo, sobran las megaobras en que la corrupción estuvo presente. El colmo, como lo evidenciamos ayer en Expreso, fue la reconstrucción en las zonas afectadas por los terremotos del 2016. Hasta esos recursos sirvieron para ejemplificar la ausencia de honestidad en el manejo de recursos que, siendo sagrados por ser públicos, debieron ser más respetados por el destino que debían tener.

¿Cuántas voces se han alzado para reclamar esos aberrantes comportamientos? Fundamentalmente la de algunos medios de comunicación. Si los partidos están faltando a sus deberes y solo de cuando en cuando cumplen con su rol fiscalizador, más lamentable es que las voces de los pueblos perjudicados no se dejen escuchar. Manabí, por ejemplo, debería dejar oír su voz, reclamando con todo derecho por los atracos cometidos en relación con obras a realizarse en la provincia, que ahora se queda con El Aromo como pista de aterrizaje de las narcoavionetas.

¿Qué le determinó al Ecuador la pérdida de su voz? Décadas de gobiernos autoritarios lo han vuelto cómplice silente. Es tiempo de volver a tener voz.