Columnas

A trabajar... pero con mascarilla

Para lo que viene, compórtese como un ciudadano responsable.

En un país de delincuentes, entiéndase lo señalado como una generalización, pero generalización posible, no debería ser difícil conseguir que todos andemos tapados por una mascarilla.

Se podría argüir que aquí los delincuentes son cínicos y no ocultan su rostro, pero el asunto es que si no te cuidas tú nadie más te va a cuidar, y cuando estamos en plan de desescalar las medidas de seguridad, tú tienes que reforzarlas. Así, utilizar mascarilla y mantener el distanciamiento físico, mal llamado social, es tan imperativo como seguir lavándote las manos con frecuencia o usar alcohol. Sobre el asunto debo insistir porque todavía hay ciudadanos que no han entendido que la mascarilla te impide contagiarte o contagiar. Nadie sabe cuántos enfermos asintomáticos andan circulando, y la única protección posible es que tú y él usen mascarilla. Igualmente recomiendo cualquier mecanismo de protección de los ojos, dado que el virus también entra por las conjuntivas oculares.

Como aspiro a que la recomendación se cumpla, un hecho a tener en cuenta, es que no todo mundo tiene el dinero para comprar mascarillas: entonces, debería proveerlas el Gobierno, o el Municipio, o ambos. Lo importante es que una vez recibidas las usen como es debido, protegiendo la nariz y la boca, y no vistiéndola como bufanda, subiéndola cuando algún agente de seguridad se acerca.

Creo que a estas alturas de la pandemia, tanto o más importante que hacer pruebas para detectar anticuerpos es mantener cuidadosamente las medidas de bioseguridad; esto es, insisto, usar mascarilla en todo sitio público y lavar las manos con frecuencia. Conste que aparentemente, en la compra de alimentos ha bastado con esa medida, para poder adquirirlos sin difundir las enfermedades. Hay que evitar las aglomeraciones, y peor sin mascarillas. Lo del partido de fútbol fue un grave error, tal cual algunos matrimonios, pero eso ya pasó. Para lo que viene, compórtese como un ciudadano responsable.

Finalmente, ya sabemos, los de sesenta años para arriba, que debemos cuidarnos especialmente.