Columnas

La Edad del Cobre

'En medio de la tragedia irrita y sorprende la nueva denuncia de Villavicencio, sobre la cual el Gobierno está obligado a dar explicaciones’.

Por una nueva ocasión, acojo otra denuncia de Fernando Villavicencio que atrae mi atención y que es válido comentar con los seguidores de estos cañonazos.

Decía Salvador Allende que: “el cobre es el sueldo de Chile”. Será que se le está acabando el cobre a Chile, y consiguientemente sus sueldos, de modo que se hace necesario buscarlo en terceros países, y el Ecuador ha resultado magnífico para ello.

La denuncia de Villavicencio es frontal, y agrega documentos que podrían resultar probatorios del despropósito en trámite, que atentaría gravemente contra el patrimonio mineral del Ecuador que se encuentra en Llurimagua.

Ahora, no es cuestión de decir que no conviene tratar estos temas en medio de la gran crisis generada por la Covid-19. Una de las razones de dicha crisis es precisamente la ausencia de recursos públicos porque en la década infame fueron despilfarrados y asaltados. ¿Vamos a permitir que el gobierno que lo sucedió continúe con las mismas prácticas que el malhadado antecesor? Por supuesto que no. Cada dólar que ingrese a nuestra economía siempre debe ser cuidado como sagrado; más todavía ahora, que lo necesitamos para salvar vidas.

Lo de Llurimagua, en lo señalado por Villavicencio, involucra a personajes muy cercanos a la Presidencia de la República, y ya ha merecido cuestionamientos de la Contraloría, a decir de la denuncia en mención. ¿Vamos a dejar que, como en otras ocasiones, la acusación se pierda en el tráfago de la cosa pública, más aún en tiempos de coronavirus, pero también de fin de temporada?

La señora fiscal tiene en este tema obligación de tomar cartas en el asunto. Perdónenme que le cargue las tintas pero ¿a quién más le puedo pedir la defensa del Patrimonio Nacional, cuando por todos lados estamos llenos de funcionarios que con sus actuaciones lindan la traición a la patria?

No podemos tolerar más corrupción impune. La república tiene que reaccionar. Lo de Llurimagua es reserva para la reactivación de lo que nos quede después del coronavirus. Es un fondo sagrado y como tal, debe defendérselo. Convoco para dicho propósito a los ecuatorianos patriotas.