Columnas

El derecho a elegir

'De lo que se trata es de que las elecciones sean correctamente gestionadas y el actual Consejo Electoral, desgraciadamente, no garantiza esa corrección'.

Elegir significa escoger, preferir a alguien o algo entre varias opciones para un fin; designar o nombrar a alguien por elección para que ocupe un cargo.

La presente definición insiste en escoger o preferir y ese es un derecho sagrado. En definitiva, se vota por tal o cual porque se lo prefiere, porque coincidimos ideológicamente con él, porque creemos honestamente que el preferido está mejor preparado para desempeñar las funciones que se le quiere encargar, tratándose del concejal de un pequeño pueblo o del presidente de la República.

Lo elegimos, repito, por creerlo el mejor o porque es nuestro amigo o tenemos un amigo o amigos de él. Elegimos por razones múltiples, ejerciendo un derecho que también es deber en países como el nuestro. Hago la acotación puesto que comienzan a oírse voces que defienden que votar no sea obligatorio. Confieso que a mí me daría terror si se adoptara ese método y que las urnas se encuentren vacías de votos o llenas de papeletas manipuladas por quien tenga la capacidad de comprarlos. En todo caso, de lo que se trata es de que las elecciones sean correctamente gestionadas y el actual Consejo Electoral, desgraciadamente, no garantiza esa corrección. Por ello reitero la necesidad de conformar un gran frente cívico para la defensa de la voluntad popular en los próximos escrutinios, si es que ocurren.

Ayer tuve la grata visita de distinguidos amigos de Riobamba que acogen con entusiasmo la inquietud planteada, y es que no podemos seguir sin hacer nada, esperando ver cómo se arman o desarman las mayorías en el Consejo Nacional Electoral.

Como sé que a estas alturas resulta prácticamente imposible reorganizar dicho organismo, por lo menos queremos ponerle encima la gran lupa de la opinión pública, organizándola con sentido cívico, no por respaldar a este o aquel candidato, sino para evitar que se intente manipular la voluntad popular, nuestro sagrado derecho a elegir.

Los ciudadanos no pueden permitir que se vulneren sus derechos.