Columnas

Una coalición ética y política

El Ecuador requiere de ciudadanos patriotas para una tarea dura pero impostergable. Bien sabemos, con Alfaro, que “no hay redención sin sacrificios”. ¡Adelante!

¡Al fin una reacción nacional! Ha tardado en razón de una ingenua esperanza de cambio y por la paralizante pandemia. Lo más negativo de ello ha sido darle sensación de impunidad permanente al Gobierno. Por suerte, la desvergüenza de reiteradas actuaciones dolosas se convirtió en estímulo superior que ha determinado la voluntad de constituir una coalición que rescate para la política los valores éticos.

Por supuesto, eso significa también que nos entenderíamos ilusos si seguimos manteniendo la esperanza de que el desorden actual pueda ser superado por la acción del Gobierno. En cuanto a la pandemia, ella es la que nos mantiene circulando a media asta o totalmente recluidos, pero cuando la cuarentena termine no será un manifiesto el que le diga al Gobierno que debe de dar un paso al costado en función del honor de la república; será la gente en las calles y ello puede tener imprevisibles consecuencias.

Por eso, sin ánimo electoralista, como simples ciudadanos, queremos invitar a cumplir con el mandato constitucional que obliga a denunciar y combatir los actos de corrupción. Es intolerable la que se ha venido dando y la que continúa con impudicia repugnante.

Quede claro que la corrupción es un síntoma de la pérdida de la integridad como valor central de los que gobiernan. Entonces, no hay exageración en el diagnóstico: el país está secuestrado por una alianza político-delincuencial que con gran éxito ha venido saqueando al Ecuador y prostituyendo su carácter. El botín es gigante y la impunidad garantizada es un gran atractivo para continuar tras él.

Por tanto, el no va más, el basta ya, el dejen de robar y traficar, tenemos que proclamarlos entre todos, con acción decidida, también para superar ese otro gran factor de corrupción que es la pobreza. El esfuerzo nacional es imperativo para librar al Ecuador de uno de los más sucios periodos de su gloriosa historia.

Bienvenida entonces la Coalición Ética y Política. El Ecuador requiere de ciudadanos patriotas para una tarea dura pero impostergable. Bien sabemos, con Alfaro, que “no hay redención sin sacrificios”. ¡Adelante!