Gobernar es rectificar (II)

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Gobernar es rectificar (II)

Los anotados son criterios compartidos con la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública y el Frente Cívico Ecuatoriano’.

Sí, señor presidente: rectificar. Como cuando usted estaba en el banco Guayaquil. “El ejercicio de cualquier negocio es una relación entre personas en beneficio de ambas”. Ahora sus ganancias son en el aprecio del pueblo, la estabilización de su gobierno y el crecimiento de su imagen internacional y la del país, que se encuentra en una coyuntura continental extraordinaria. Las del pueblo están dadas por el avance en la satisfacción de sus necesidades humanas básicas (NHB).

Escribiendo esta línea me he acordado del SALVE. La gente quiere, y necesita: Salud, Alimentación, Vivienda y Educación, en medio una L grande de libertades. Eso como numerador, como denominador: trabajo, para satisfacer sus NHB con dignidad. Para saber eso no hacen falta encuestas pero, las que se realizan ratifican el enfoque. Ahora hay que agregar seguridad y evidentemente, la protección del medio ambiente.

En salud estamos hartos de la corrupción que gira alrededor de los hospitales, su construcción, su entrega como botín político, la compra con sobreprecio de los insumos médicos, la designación de incapaces con carné partidario como sus directivos, las largas colas y los turnos para después de muertos. Tenemos (y pluralizo porque lo propuesto es responsabilidad de todos) que reconstruir un sistema nacional de salud digno del nombre, que organice consejos parroquiales de salud en todo el territorio ecuatoriano (¡cuánto habría apoyado en el combate al COVID-19 contar con esa organización para llevar información a los pobladores o establecer cercos epidemiológicos). Hay que volver a las estructuras provinciales de salud para superar algunos absurdos, tal cual el que establece que algunos cantones de provincias del centro de la región andina dependan de provincias amazónicas.

Necesitamos priorizar la promoción de la salud sobre la cultura de la enfermedad. Debemos romper el viejo “paradogma” excluyente del modelo hegemónico predominante de sin enfermedad, por curación o prevención, para incorporar el con salud a partir de hábitos y estilos de vida saludables y la participación del pueblo organizado.