Columnas

¿Vida vs. economía?

"...la afectación mayor está en los sectores de más bajos recursos, que residen en espacios reducidos e inadecuados y con restricciones en conectividad"

Un desastre es una “…situación de daño que altera la estabilidad de un ecosistema”, mientras las catástrofes son las alteraciones graves que se presentan en las personas, en sus bienes, los servicios, la infraestructura o en el medio ambiente en que viven, provocadas por algún evento natural o generado por el ser humano.

La gravedad de una catástrofe dependerá de la magnitud o intensidad del desastre, del lugar del asentamiento humano o donde se haya producido o su trayectoria, además del nivel de vulnerabilidad del lugar y el grado de prevención y participación de la población. Dependerá, también, de las condiciones de vida de las personas y del desarrollo social y económico de una región.

Una epidemia es un desastre natural de origen biológico, sin embargo, se convertirá en catástrofe en la medida en que las condiciones sociales lo permitan y lo agraven. Por lo que la mejor manera de enfrentar una epidemia son las condiciones de desarrollo de un país, la organización social, la buena nutrición y un eficiente sistema de salud, el poseer una vivienda digna y adecuada para vivir -no solo para dormir-, que haya un suministro adecuado de agua y de manejo de aguas residuales y desechos, además de educación formal para todos y, principalmente, una distribución adecuada de la riqueza.

Es real plantear el dilema de ¿vida vs. economía? Es cierto que ha habido una afectación grave a la economía de los países, sin embargo, ha habido una afectación mucho mayor a la vida de las personas, a sus relaciones familiares y personales y a la interacción social. Somos fundamentalmente seres sociales y aún es difícil saber cómo el aislamiento y el distanciamiento nos afectarán a futuro. Cómo afectará, principalmente, a una generación cuyo contacto con sus compañeros de aula se está haciendo a través de un monitor de una computadora. Evidentemente la afectación mayor está en los sectores de más bajos recursos, que residen en espacios reducidos e inadecuados y con restricciones en conectividad. Por tanto, el dilema no es vida o economía, es, fundamentalmente, vida o vida.