Columnas

En tiempos de la peste

El coronavirus no causará tantas muertes como la ignorancia, el miedo, la desinformación y el abuso del poder.

No han faltado quienes hayan buscado oráculos sobre la pandemia de coronavirus en ‘best sellers’ del pasado o en los Simpsons. En más de una ocasión la ficción se anticipa a la realidad. Hay dos autores, sin embargo, que han abordado el análisis de la peste a los que vale la pena recordar: Albert Camus y Michel Foucault.

Decía Camus, al referirse a la peste, en el libro del mismo nombre publicado en 1947: “Las plagas, en efecto, son una cosa común pero es difícil creer en las plagas cuando las ve uno caer sobre su cabeza. Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas”. Añadiría, a las gentes y a las autoridades. Hasta el momento las noticias que recibimos son incompletas e imprecisas.

Sigue habiendo interrogantes no respondidas: ¿se aplicaron los protocolos necesarios? ¿Tenemos la capacidad de detectar a los contagiados? ¿Nuestros hospitales están preparados? ¿Hay planes de mitigación? Algunas de las “medidas” tomadas resultan poco menos que curiosas (por decirlo de alguna manera). ¿Una “campaña” con un estribillo entonado por unas enfermeras delante de un hospital? ¿Es así como se manejará la situación? Necesitamos ciencia y sensatez, no folclor.

Por su parte, Foucault en su obra Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (1975), decía “…la peste (…) es la prueba en el curso de la cual se puede definir idealmente el ejercicio del poder disciplinario (…). En el fondo de los esquema disciplinarios la imagen de la peste vale por todas las confusiones y los desórdenes; del mismo modo que la imagen de la lepra, del contacto que cortar, se halla en el fondo de los esquemas de exclusión”. 

El ejercicio del poder autoritario sin resistencia ante un mundo impávido y sin capacidad de respuesta que ve como positivo la encarcelaciones forzosas de miles de ciudadanos y la exclusión del “apestado”. China demostrando al mundo que es un Estado represor y autoritario. Y el mundo aplaudiendo.

El coronavirus no causará tantas muertes como la ignorancia, el miedo, la desinformación y el abuso del poder.