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Regresar al centro

'Lo que sí es cierto es que el modelo de crecimiento extensivo hacia la periferia no es sostenible ya que origina fuertes costos en infraestructura’.

Guayaquil fue durante el siglo pasado una de las ciudades ecuatorianas con mayor crecimiento poblacional, sobre todo a partir de la década del cincuenta, cuando este proceso se acelera como consecuencia de los procesos migratorios internos que la convirtieron en el polo más atractivo de llegada de población rural afectada por la crisis de los modelos agroexportadores. 

El proceso especulativo del suelo de Guayaquil se había iniciado años antes a partir de la reconstrucción a que se vio sometida la ciudad luego del Gran Incendio de 1896, que se manifestó por el desplazamiento hacia el sur y hacia el oeste de las zonas residenciales y el abandono y deterioro del centro, y se iba acentuando cada vez que una crisis se presentaba. Este proceso se ha mantenido, dando como resultado un centro con gran actividad durante las horas laborables, y desierto y abandonado fuera de ellas.

Si queremos que el centro de Guayaquil vuelva a recobrar vida es necesario que se vuelva a convertir en un lugar atractivo para residir. ¿Cómo lograrlo? Se requiere una alianza con la empresa privada para que invierta en programas de vivienda en altura en los múltiples solares vacíos del área central, además de poder obtener líneas de crédito para compra de viviendas de más de treinta años de antigüedad que permita la recuperación de edificaciones que en la actualidad se encuentran abandonadas. 

Por parte de la Municipalidad se requiere inversión en infraestructura de servicios en el área central, en áreas de salud, educación, seguridad, espacios públicos, además de incentivos fiscales y reducción de impuestos prediales a quienes opten por residir en el centro. Se podría, también, que la propia Municipalidad recupere edificios actualmente abandonados para descentralizar sus actividades administrativas.

Lo que sí es cierto es que el modelo de crecimiento extensivo hacia la periferia no es sostenible ya que origina fuertes costos en infraestructura, contra un modelo de ciudad más compacta, densa y sostenible que pase, entre otros aspectos, por la recuperación de su área central.