Los futuros posibles

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Los futuros posibles

La posibilidad de su ocurrencia estará dada por las acciones que hagamos hoy para lograrlo

La angustia por el futuro se calmaba en la antigüedad consultando a oráculos y a pitonisas. Se buscaban soluciones y conocer el designio de los dioses a través de señales físicas y de enigmáticas respuestas.

Para los antiguos romanos, Jano era el dios de los cambios, de los comienzos y de los finales, y se representaba con dos caras mirando hacia direcciones opuestas. Simbolizaba tanto el devenir de la vida y la evolución, como la incertidumbre del futuro.

La ansiedad por lo que vendrá también ha estado presente y ha sido preocupación de los textos de los poetas. Decía Francisco de Quevedo: “Ayer se fue; mañana no ha llegado; hoy se está yendo sin parar un punto”. Emily Dickinson afirmaba: “En esta corta vida que solo dura una hora. Cuán más, cuán menos, está a nuestro alcance”. También Jorge Guillén: “Alguna vez me angustia una certeza / y ante mí se estremece mi futuro / acechándole está de pronto un muro / del arrabal final en que tropieza”. Mientras que para Jorge Luis Borges: “Todo sucede por primera vez, pero de modo eterno”.

Como cada fin de año, y en una catarsis colectiva, quemamos lo malo y nos renovamos para seguir enfrentando lo que está por venir. El fin de cada año, y el inicio de enero (mes de Jano), nos induce a hacer balance de lo que termina y a realizar pronósticos, predicciones y propósitos para lo que vendrá. Da igual para lo personal, para la familia, para la ciudad, para el país o para el mundo. Importa poco si lo que nos proponemos se llega a cumplir o no. Ya vendrá otro fin de año para hacer nuevas promesas y nuevos propósitos.

La necesidad de saber lo que nos deparará el nuevo año nos lleva a consultar horóscopos o escuchar a “videntes” que construyen supuestos escenarios futuros. Mientras que el pronóstico se limita a lo probable, a lo que pudiera ocurrir, la prospectiva se liga a lo posible y a la construcción de un futuro más conveniente. En manos de cada uno de nosotros está el reto de visualizar y hacer realidad un futuro deseable. La posibilidad de su ocurrencia estará dada por las acciones que hagamos hoy para lograrlo.