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Joaquín Hernández Alvarado | Dios a la vista (II)

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Se trata de llamadas que apuntan a lo trascendente. Nada más

La primera llamada de atención sobre temas religiosos fue la publicación del libro de Javier Cercas, El loco de Dios en el fin del mundo. No porque tratase del Papa, un personaje tan carismático como Francisco, ni porque hablase de temas religiosos, sino porque Cercas ponía en escena uno de los temas centrales del cristianismo: la resurrección de los muertos. Un tema crucial para una época que, en términos generales, trata de minimizar la presencia de la muerte y sobre todo plantearse, desde la fe, qué significa una creencia en que hay una vida después del fin de esta, donde volveremos a encontramos con nuestros seres queridos, en cuerpo y alma gloriosos, como dice el Credo. No ciencia ficción. El narrador de la novela, intelectual ateo para insistir que se juega sin presupuestos, pregunta al Papa el encargo de su madre: ¿se volverá, después de muerta, a encontrar con su esposo?

La segunda llamada fue el libro del filósofo coreano Byang-Chul-Han, Premio Príncipe de Asturias 2025, ‘Sprechen uber Gott’, Hablando sobre Dios, traducido por Herder como ‘Sobre Dios. Pensar con Simone Weil’. Chul-Han, que ha sido conocido como crítico de la sociedad contemporánea en sus múltiples libros, experimenta en esta etapa de su vida “la misma fuerza que viene de arriba, más poderosa que yo mismo”, que hizo ponerse de rodillas en una iglesia a la pensadora y mística Simone Weil, en el mismo sitio donde oraba Francisco de Asís. Lo que el filósofo busca es a Dios, así sea en su silencio: “más allá de la inmanencia de producción y del consumo, más allá de la inmanencia de la información y de la comunicación, existe una trascendencia que da sentido”. ¿La confesión aislada de un pensador o la expresión de una generación?

Quizá la menos esperada de estas llamadas ha venido del mundo de la canción y una estrella como Rosalía. Su último disco, Lux, está inspirado en santas, oraciones y vida monástica. No por azar, ella ha dicho que en estos tiempos “es más necesaria que nunca una fe, una certeza”. Algunos críticos señalan que este recurso a lo religioso, incluso la continua referencia a Weil, es una estrategia de ‘marketing’. Aún aceptando esta crítica, sigue en pie la interrogación de por qué se han elegido esta vía y recurso a lo religioso para un disco destinado a ser tendencia. O, como se señalaba un artículo de diario El Mercurio, el fondo de este asunto no es si Dios esté de moda sino que el ser humano necesita creer en un superior. Son llamadas que apuntan a lo trascendente. Nada más. Lo importante es si nos reconocemos en ellas.