Columnas

El Día del Peatón

"Aún hay mucho que hacer para que la ciudad garantice una movilidad segura para los peatones"

El 17 de agosto de 1897 Bridget Driscoll fue atropellada por un vehículo a motor en el centro de la ciudad de Londres. Como consecuencia, murió en el acto. Se considera a este como el primer accidente de tránsito que dejó una víctima mortal peatonal. En su recuerdo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instauró el Día Mundial del Peatón, con la finalidad de ir creando conciencia sobre la necesidad no solo de garantizar un tránsito seguro para los peatones, sino que estos se conviertan en el eje de la planificación de las ciudades.

Entre los fines de esta celebración están el crear y difundir una cultura vial, el mejorar los espacios peatonales de las ciudades, el promover el respeto hacia el peatón, además de recordarle las obligaciones que la circulación a pie también conlleva.

La movilidad a pie, de las más utilizadas en las ciudades, generalmente no ha sido considerada dentro de los lineamientos tradicionales de la planificación, la que ha dado prioridad al vehículo. Es alentador, sin embargo, que con el cambio de administración en el área municipal respectiva se haya dado paso a una concepción limitada del tránsito a una más abierta e inclusiva de la movilidad. Así, la antigua Autoridad de Tránsito Municipal se ha convertido en la Agencia de Tránsito y Movilidad, dando a entender que se abre a la comprensión de una movilidad integral en la que el ciudadano es el eje.

Aún hay mucho que hacer para que la ciudad garantice una movilidad segura para los peatones. Como indica la OMS: “Cada año, en todo el mundo, más de 270.000 peatones pierden la vida en la vía pública. Como lo harían cualquier día, muchos salen de casa, camino de la escuela, el trabajo, lugares de culto, hogares de amigos, y nunca regresan. A escala mundial, los peatones representan el 22 % del total de defunciones por accidentes de tránsito, y en algunos países la proporción alcanza un 66 %”. Para evitar esto se necesitan aceras más anchas, circulaciones sin obstáculos, accesibilidad para discapacitados, cruces seguros en las calles y, sobre todo, una cultura vial de respeto.