Columnas

La colección Plaza

La denuncia de este inusual e inexplicable hecho aún reposa en la Fiscalía de Asuntos Culturales del Guayas y en la Cuarta Sala de lo Penal de la Corte Provincial de Justicia.

Hace más de treinta años el Dr. Luis Plaza Febres-Cordero inició una colección arqueológica con objetos de las culturas prehispánicas de la costa ecuatoriana. Esta fue considerada una de las más importantes y completas del país y de un valor patrimonial incalculable, tanto en lo cultural como en lo material.

Durante su gestión como director del Museo Nahím Isaías, que en esa época solo exhibía arte colonial, prestó su vasta colección para ser expuesta, por lo que se adecuó una sala especial para dicho fin.

Cuando Filanbanco, entidad propietaria del museo, pasó a manos del Estado, la colección fue retirada y depositada en el último piso del edificio Equinoxcorp de Guayaquil, donde permaneció por varios años. Al producirse la incautación de los bienes de la familia Isaías, su dueño no tuvo tiempo de retirar su colección, sin embargo, entregó el inventario y la certificación de su propiedad en un documento notariado y protocolizado, a un funcionario del departamento jurídico de la extinta AGD (Agencia de Garantía de Depósitos), sin que le fuera entregado un recibo ni la autorización de retirar la colección, por lo que permaneció en resguardo en el citado edificio por varios años.

Cuando el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural notificó públicamente que los coleccionistas privados debían realizar el registro de sus colecciones, el Dr. Plaza lo cumplió. Junto con funcionarios de la AGD y del INPC se hizo el inventario y quedó claro que la custodia y seguridad de los bienes era responsabilidad de la AGD, incluso el lugar fue sellado por estas instituciones.

Unas semanas antes del cierre de la Agencia de Garantía de Depósitos y de su traspaso al Ministerio de Finanzas y al Banco Central, al Dr. Plaza le fue comunicado que había habido un robo en el piso donde se encontraba la colección, desapareciendo más de tres mil piezas de valor incalculable. La denuncia de este inusual e inexplicable hecho aún reposa en la Fiscalía de Asuntos Culturales del Guayas y en la Cuarta Sala de lo Penal de la Corte Provincial de Justicia.