Columnas

La ciudad del centenario

"Cien años después, y a pesar de la pandemia, la ciudad sigue pensando en esas transformaciones urbanas"

Hace poco más de cien años, a inicios de la década de 1920, Guayaquil contaba con 91.482 habitantes, en una extensión de poco más de 700 hectáreas y con cerca de 6.300 edificaciones. En la segunda edición de 1920 del libro Guayaquil a la Vista se indicaba lo siguiente: “Guayaquil en los últimos años ha progresado considerablemente. A las construcciones antiguas, bajas, hechas de madera, van sucediendo soberbios edificios de cemento armado, altos, soberbios, majestuosos, que bien pueden figurar en las más grandes ciudades de América y Europa”.

Unos años antes había surgido la idea de preparar a la ciudad para la celebración del Primer Centenario de la Independencia. Para ello se decidió orientar la obra pública hacia el saneamiento de la ciudad y hacia el embellecimiento y ornato, para lo cual se conformaron la Junta de Embellecimiento en 1912 y la Junta Patriótica del Centenario en 1916. La riqueza del Segundo Boom Cacaotero permitía soñar en esos cambios urbanos.

La Junta de Embellecimiento tenía como fin: “La conservación, mejora y administración de los paseos, plazas, alamedas, parques y vías públicas en general, existentes o que en adelante se establecieren y propender por todos los medios posibles al embellecimiento de la ciudad”, para lo cual se autorizaba “…la expropiación de terrenos que fueren necesarios para el ensanche o apertura de calles, así como cualquier otra obra de mejora urbana”.

No fue sino hasta el 16 de octubre de 1915 cuando por Decreto Legislativo se declaró al 9 de Octubre como fiesta nacional, lo que fue ratificado al año siguiente por el Concejo Cantonal de Guayaquil, mediante la ordenanza de creación de la Junta Patriótica para la celebración del Centenario del Nueve de Octubre, donde se indicaba: “Que estando próximo a cumplirse el centenario de esa gloriosa fecha, se presenta brillante ocasión para preparar una festividad extraordinaria, digna de Guayaquil y de sus preclaros libertadores”.

Cien años después, y a pesar de la pandemia, la ciudad sigue pensando en esas transformaciones urbanas.