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Fernando Insua Romero | Apoyo a Ivonne Baki

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Los países que entienden la política exterior como un asunto de largo plazo no dudan en apoyar a sus nacionales

Leyendo al poeta español Antonio Machado, encontré una idea que me resumió toda su obra en una frase tan sobria como contundente: “Hoy es siempre todavía”. En una versión ampliada -eco fiel de su pensamiento- podría leerse así: “Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora, y ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos, porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora”. Y sentí ese texto como una advertencia moral sobre la responsabilidad del presente.

Mi Ecuador vive atrapado entre muchas paradojas y esta es una de ellas. En los últimos años se ha insistido en la idea de una proyección internacional renovada: viajes presidenciales, presencia en foros multilaterales. Sin embargo, esa narrativa se debilita cuando no se traduce en decisiones coherentes y estratégicas que nos saquen de la coyuntura y el cálculo interno. Resulta difícil comprender el silencio del Estado ecuatoriano frente a la candidatura de Ivonne Baki a la Secretaría General de la ONU. Apoyarla no es un gesto personal: es una decisión de Estado. Colocar a un ecuatoriano en una posición de alta relevancia internacional no solo implica prestigio simbólico, sino influencia real, redes estratégicas y presencia en los espacios donde se toman decisiones que afectan al mundo entero. El respaldo a una candidatura de este nivel no es una novedad en la historia diplomática del país. Ecuador ya ha tenido figuras con proyección multilateral, como la expresidente Rosalía Arteaga, quien tuvo una destacada trayectoria internacional con el respaldo de la sociedad civil, del presidente Lenín Moreno y de la Asamblea de aquel entonces. Ese antecedente demuestra que el país sí cuenta con capital humano capaz de representar sus intereses con solvencia cuando existe respaldo político y visión de Estado.

Los países que entienden la política exterior como un asunto de largo plazo no dudan en apoyar a sus nacionales cuando compiten por cargos de esta magnitud. Saben que el multilateralismo también se juega desde dentro. No hacerlo equivale a renunciar, voluntariamente, a oportunidades que otros Estados aprovecharían sin titubeos.

Machado tenía razón: hoy es siempre todavía. Pero ese todavía no es eterno. En política exterior, las oportunidades no esperan.