Promesa electorera

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Promesa electorera

"...ha prometido que recuperará hasta el último centavo que se llevó la inmensa red de corrupción que ha venido funcionando desde las épocas en que el país ingresó al “boom petrolero, lo que multiplicó las ganancias estatales durante la administración correísta...”

Eso de ofrecer “el oro y el moro” a la ciudadanía para obtener el apoyo que se necesita en las urnas y llegar al poder es lo que caracteriza a los candidatos presidenciales de todas las tendencias políticas, desde la izquierda a la derecha, ya sin mencionar a los desaparecidos partidos Liberal y Conservador, que lideraban las opciones electorales en un remoto pasado y que ahora ni siquiera existen. De esta manera los aspirantes a llegar a Carondelet ofrecen, entre muchas maravillas a veces un tanto difíciles de creer, reducir impuestos, elevar el salario mínimo, realizar obras deslumbrantes, aunque esta vez tengan que hacerse cargo de un Estado “chiro”, endeudado y moroso, por culpa de la pandemia sobre todo.

Pero el ofrecimiento hecho emotivamente por el candidato nacido del matrimonio entre el CRE y el PSC, resulta todavía más ambicioso. Y es que Guillermo Lasso, un competente empresario y banquero, va más allá del límite de las posibilidades y aun de la credibilidad de los absortos ecuatorianos, puesto que a más de ofrecer lo mismo que sus tantos rivales ha prometido que recuperará hasta el último centavo que se llevó la inmensa red de corrupción que ha venido funcionando desde las épocas en que el país ingresó al “boom petrolero”, lo que multiplicó las ganancias estatales durante la administración correísta, cuando el precio del barril del crudo se cotizaba a más de cien dólares. Esto permitió que las misteriosas manos de la corrupción hicieran desaparecer miles de millones de dólares que debieron emplearse en planes de salud, educación, alimentación, obras públicas, etc.

¿Cómo va a poder cumplir su promesa el candidato “creyente” cuando gran parte de este dinero ganado ilegalmente, sobre todo por corruptos ex funcionarios públicos (la mayoría prófugos) ha sido enviada a las cuentas ultrasecretas que funcionan con mucha eficacia en los paraísos fiscales? Lo más factible sería el confiscar bienes e inmuebles adquiridos con los dineros mal habidos y peor concebidos. De todas maneras, mantengamos la esperanza de que algo podrá hacer don Guillermo para cumplir con su difícil oferta, en caso de ser el elegido, cuando todos sabemos que es muy cierto el dicho popular que dice: “lagarto que traga no vomita”.