Columnas

¡Una frase clave!

Se trata ahora de un enfrentamiento entre el populismo correísta representado por Andrés Arauz y la centroderecha que candidatizó al banquero Guillermo Lasso

Con toda seguridad, a la mayoría de los ciudadanos que escucharon el debate entre los dos candidatos presidenciales finalistas que participarán en la segunda vuelta al preguntarles qué es lo que más recuerdan de dicho enfrentamiento verbal, se referirán, con toda seguridad, a la frase recriminatoria que algunas veces repitió Guillermo Lasso al dirigirse, con una burlona sonrisa, a su oponente: “Andrés, no mientas otra vez”. Frase esta que con el aporte de la rima consonante que la vuelve más ruidosa ha tenido, al parecer, un decisivo efecto que bien pudiera servirle a quien la dijo para acumular algunos votos más a su favor el próximo 11 de abril.

Y bien, el mentado debate, sobre todo por la forma como fue elaborado el cuestionamiento de preguntas y por el poco tiempo que se les concedió a los debatientes para responder y preguntar, más que lo filosófico o programático que podría haberse expuesto, quedaron más bien grabados en la memoria del público espectador las ofensas y ataques personales que intercambiaron ambos actores, en tono sarcástico la mayoría de veces.

Lo sardónico y violento fue pues lo que primó en esta ocasión, haciéndonos recordar otro debate que se dio entre los candidatos finalistas de los comicios de 1984, Rodrigo Borja y León Febres-Cordero, cuando este último le pidió a su oponente que lo mire bien a los ojos, una frase que para muchos habría influido notablemente para que el socialcristiano se llevara los beneficios del triunfo, cuando en la primera vuelta había sido el triunfador el candidato de la Izquierda Democrática.

Se trata ahora de un enfrentamiento entre el populismo correísta representado por Andrés Arauz y la centroderecha que candidatizó al banquero Guillermo Lasso. Lo que quiere decir que la centroizquierda quedó marginada en esta oportunidad, aunque si se suman los votos de Pachakutik, cuyos dirigentes afirman haber sido víctimas de un fraude fraguado en el CNE y en el TCE que dejó eliminado a Yaku Pérez y la ID, que tuvo una inesperada votación que la colocó en el cuarto puesto tras los escrutinios, el destino del sector políticamente zurdo no lo conduce precisamente al fracaso sino a pensar en una consolidación en el futuro.