Columnas

Elecciones pandémicas

"El tiempo parece tener alas para volar y de un momento a otro nos encontraremos a las puertas de esas elecciones presidenciales y legislativas"

En estas precarias épocas de pandemia en que la gente anda diariamente preocupada de su salud para hacer frente al peligroso virus del COVID-19, consumiendo bastante vitamina C y el potasio que nos entrega el banano que producimos “a millares surgir” y que al parecer seguimos exportando todavía en grandes cantidades a pesar de las paralizaciones de la cuarentena, comienza sin embargo a hablarse nuevamente de política, ya que el tiempo parece tener alas para volar y de un momento a otro nos encontraremos a las puertas de esas elecciones presidenciales y legislativas que el CNE pretende aplazar cierto tiempo, luego de que tres de sus integrantes fueron destituidos por la Contraloría General del Estado.

Las dos figuras claves para estos comicios en que se buscará al sucesor de Lenín son, como todos conocen, dos políticos de la derecha: el Chino Nebot, por el socialcristianismo que fundó Ponce Enríquez y fortaleció Febres-Cordero, y el Guillo Lasso, que bajo nombre y representación de CREO repetirá esa candidatura que tuvo a punto de ganársela al actual mandatario y que los “creyentes” afirman que fueron despojados del triunfo tras una sospechosa falla o interrupción de la máquina virtual en que escrutaban los sufragios. El exalcalde porteño que manejó a la Perla por muchos años, anunció que esta semana daría su respuesta definitiva, que la mayoría piensa que será positiva. Por supuesto que habrá también otros candidatos, pero será solo “para jurar la bandera”.

Mientras tanto el correísmo, que pensaba resurgir poderosamente con su líder exiliado en Bélgica, tendrá que prescindir de Rafael Vicente ya que la justicia lo tiene condenado a ocho años de prisión y a la prohibición de ejercer cualquier función pública. Esta podría hacer suponer que los socialcristianos y los correístas prolongarían ese largo romance que han venido manteniendo sus bancadas en la Asamblea. Y es que en política nada puede parecer imposible.

Por su parte, los grupos políticos de centro y de izquierda parece que no andan muy bien encaminados para llegar con alguna posibilidad a la elecciones del 2021. Es posible que de repente surja un “outsider” que cambie las perspectivas en la voluntad popular y nos oriente hacia un gobierno que ojalá no sea populista bajo disfraces “zurdos”.