Columnas

Causa y efecto

"...tuvo la malísima suerte de que el juicio político que le siguieron las bancadas legislativas de diferentes signos, de la extrema izquierda a la derecha, se tuviera que llevar a cabo en plena temporada electorera"

Doña María Paula Romo fue ejecutada sin piedad, censurada y por ende destituida de su posición de Premier, más que implacable, acomodaticia, en momentos en que estamos apenas a dos meses de las elecciones que se cumplirán en ese “domingo 7” que hace temblar a los supersticiosos. Los lectores se preguntarán qué tiene que ver lo uno con lo otro, es decir la ejecución de la ahora exministra con la voluntad popular que tendrá que expresarse en las urnas para escoger a quienes vayan a tomar el mando a través de los dos primeros poderes del Estado. Muy simple, diría este modesto columnista que tomó para su columna la famosa frase de fray Luis de León. Y es que María Paula tuvo la malísima suerte de que el juicio político que le siguieron las bancadas legislativas de diferentes signos, de la extrema izquierda a la derecha, se tuviera que llevar a cabo en plena temporada electorera, cuando las agrupaciones políticas están más que preocupadas de ganar el fervor popular demostrando, sobre todo, la condición de “antis”. Es decir, opuestos de cualquier manera al régimen imperante. Luego, los 104 votos por la censura de la ministra es el producto de esa necesidad electorera que, en esta vez, más que en otras de mayor urgencia, no fue el producto, precisamente de la antipatía que podía despertar la enjuiciada (pues por más que hubiese presentado virtudes y razones su suerte ya estaba echada). Ni siquiera de considerar como terriblemente represivas las acciones policiales que se usaron para reprimir la protesta indígena por el alza del costo de la vida en octubre del año pasado, ante el anuncio de quitarle el subsidio a los combustibles.

La caída de la enjuiciada entonces, tenía que ser una implacable derrota para el Gobierno, para conseguir los sufragios que se busca ganar en los comicios venideros.

Han ganado, pues, “los contreras”, pero habrá que ver quiénes son los mayores beneficiarios en esta lid comicial en que, como nunca, los votantes tendremos que escoger entre más de 15 binomios y un número igual de aspirantes a esa Legislatura a veces severa y a veces perdonavidas.