Columnas

Los antivacunas

Concluyamos el artículo pidiendo que todos nos vacunemos sin dejarnos convencer por el pesimismo de los “contreras”

Tras diez días de ausencia, hoy le toca retornar al país a nuestro presidente Guillermo Lasso, quien hizo un necesario viaje a los Estados Unidos para someterse a una intervención quirúrgica y posterior tratamiento médico mediante los cuales le erradicaron un quiste que le afectaba la columna y que lo hacía patojear, obligándolo al uso del bastón.

De acuerdo a sus dinámicas costumbres, el ex banquero volverá inmediatamente a reanudar su mandato y con ello ir cumpliendo las promesas y los objetivos que fueron parte de su programa durante la campaña electoral. Una de estas promesas es la lucha sin cuartel contra la implacable pandemia de COVID-19, que ha contagiado a tanta gente y que ha mandado al cementerio a miles de compatriotas. En lo que resta del año, según la oferta lassista, nueve millones de ecuatorianos serán debidamente inmunizados en el plazo de cien días, con la inoculación de las vacunas que ya se tienen negociadas con varios laboratorios, sobre todo de Estados Unidos, China y Reino Unido. Desgraciadamente, este programa de vacunación masiva cuenta, como todo lo que viene desde el Gobierno, con sus detractores. Y no por razones políticas precisamente, sino por equivocados criterios que se están poniendo de manifiesto a través de las redes sociales, tratando de concientizar a la población en el sentido que “el remedio es peor que la enfermedad” y que basta para hacerle frente a los contagios con el uso de mascarillas y el evitar formar parte de aglomeraciones, las cuales se dan durante actos públicos, reuniones sociales y hasta ritos religiosos.

Esta campaña antivacuna seguramente será la que habría provocado, sobre todo en Guayaquil, que muchos de los centros de vacunación permanezcan vacíos, lo que contrasta con o que venía sucediendo al comienzo del proceso, cuando muchas de personas de la tercera edad hacían interminables filas y algunas volvían a sus casas sin recibir la dosis buscada. Felizmente la autorizada voz de los epidemiólogos se ha dejado oír exhortando a la gente de toda edad a inmunizarse y no a darse por enterada de los negativos mensajes que afirman que la inoculación de las vacunas trae peligrosas complicaciones. Concluyamos el artículo pidiendo que todos nos vacunemos sin dejarnos convencer por el pesimismo de los “contreras”.