Otra vez la dolarización
Ningún gobierno decretará o enviará una ley tendiente a desmontar la dolarización
Cada proceso electoral trae de vuelta el fantasma de la salida de la dolarización y este no será la excepción. Además viene en ‘combo’. La consulta sobre si se debe dejar en el subsuelo el petróleo del bloque 43 que está en el ITT y produce aproximadamente 55.000 barriles diarios incorpora elementos de incertidumbre al tema de la continuidad de la dolarización.
Empecemos por el petróleo. Durante el 2022 se produjeron 481 mil barriles promedio por día o 176 millones de barriles al año. Se exportaron 117 millones de barriles, que equivalen a las 2 terceras partes (66,6 %) de lo producido en el país.
Con relación al año anterior, la producción del bloque 43 sobre el cual trata la consulta del 20 de agosto, representa el 11 % de la producción nacional. Si le aplicamos el mismo porcentaje que tiene la exportación sobre la producción nacional (66,6%), pudiéramos estimar a mano alzada que 36.630 barriles diarios del ITT se destinarían a exportación. Al año, la posibilidad de una respuesta positiva en la consulta, implicaría que se dejen de exportar 13,3 millones de barriles de petróleo, que con el precio de nuestro crudo del año 2022 (USD 85) significarían USD 1.130 millones, y en un año como el actual de precio promedio de USD 65, afectaría en USD 865 millones los ingresos de exportación en un año completo.
Del año 2022 a 2023 la exportación total ‘perdió’ ingreso de divisas petroleras por USD 2.340 millones al venderse 20 dólares más baratos los 117 millones de barriles que exportamos en un año.
Por esa caída de ingresos de exportación como consecuencia de baja de precio, ¿alguien está asustado y apostaría que está en riesgo la dolarización? Creería que muy pocos. Particularmente yo no.
Ojalá pudiéramos responder SÍ a la posibilidad de dejar el crudo en tierra y NO a la insensatez de botar la inversión de más de USD 1.500 millones que se han efectuado en ese bloque 43 cuando fue perfectamente legal hacerlo. Ojalá luego se encuentre espacio para ampliar el plazo para desmontar esas inversiones y amortizarlas en un tiempo más amplio que aquel de un año que consta en la consulta.
Regresemos al proceso electoral y otra vez a las dudas de si la dolarización nos acompañará 300 años, como iba a hacerlo la Constitución de Montecristi.
Ningún gobierno decretará o enviará una ley tendiente a desmontar la dolarización. A la dolarización no la sacarán por ley, la dolarización nos podrá abandonar, que es otra cosa.
Para que aquello ocurra no basta con que el petróleo caiga desde USD 100 (2011 a 2014) a menos de USD 36 (2016 y 2020), o que el déficit fiscal supere el 9 o 10 % del PIB como lo hizo en 2013 y 2014. Tampoco la dolarización se ‘arrugó’ cuando la relación entre Activos líquidos de la Reserva Internacional representó apenas el 25 % de los Pasivos a Corto plazo del Banco Central, a pesar de que la ley obligaba a respaldarlos íntegramente. Hoy va por 62 % y nadie duda que podamos seguir dolarizados.
Leer algunos programas económicos de candidatos actuales da escalofrío. El susto que pudieran causar malas decisiones y que ante ellas compremos colchones en lugar de otros productos, y que luego, ante aquello el gobierno de turno tome nuevas malas decisiones, entonces ahí comenzará otra historia.