El Niño
Si se repitiera el impacto, expresado en dólares actuales, el daño total pudiera alcanzar USD 3.720 millones
El fenómeno El Niño no debería agarrarnos por sorpresa, se viene repitiendo y documentando por varias décadas. Los más recientes, aquellos de 1982 y 1997, seguramente para la mitad de la población ecuatoriana no constan registrados en su memoria. Vale la pena refrescar al menos los costos para intentar dimensionar lo que podríamos enfrentar como país.
Pero antes, hablando de costos, usemos algunos ejemplos recientes para comparar peras y manzanas. Las dos últimas paralizaciones nacionales, la del 3 al 14 de octubre de 2019 y la del 13 al 30 de junio de 2022, según el Banco Central del Ecuador (BCE), en la parte de Previsiones Económicas, señala que en 2019 tuvo un costo de USD 822 millones distribuidos entre daños (USD 120 millones) y pérdidas (USD 702 millones). El del 2022 totalizó USD 1.115 millones, 99 % correspondiendo a pérdidas, en su mayoría del sector privado (75 %). Frente al tamaño de la economía, la paralización de 2019 representó 0,8 % del PIB y 1% la de 2022.
Según metodología del Banco Mundial, en fácil, los daños cuantifican la estimación de los costos de reponer las unidades físicas afectadas, mientras que las pérdidas se calculan a partir de los flujos no percibidos como consecuencia del desastre.
El COVID causó la peor caída de la economía de que el BCE tenga registros desde 1927. Su cuantificación de impacto macroeconómico, disponible en el BCE, totalizó USD 16.,382 millones distribuidos USD 12.791M en sector privado y USD 3.591M el público. Al medirlo con relación al PIB representó 15 % y por su magnitud, hasta hoy seguimos recuperándonos.
Con esas cifras en mente, entremos a recordar el tamaño de los últimos ‘Niños’, tomando cifras de la Cepal.
Contrario a mi idea del tamaño del impacto, las cifras en dólares de daños causados por El Niño de 1997-1998 fueron cuatro veces las del 1982-1983. La Cepal argumenta como razón a la existencia de mayor población e infraestructura concentrada en la zona afectada, además de que El Niño del 97-98 fue más extenso que el del 82-83.
El estimado de los daños resultantes de El Niño 1982-1983 fue de USD 641 millones, cuando la economía ecuatoriana medida por su PIB tenía un tamaño cercano a USD 20 mil millones. El impacto entonces fue 3,1 % del PIB y la infraestructura afectada representó el 33 % del total.
Hoy el PIB en 2023 es 6 veces el de 40 años atrás. Si se repitiera el impacto, expresado en dólares actuales, el daño total pudiera alcanzar USD 3.720 millones.
Los daños cuantificados por la Cepal para El Niño de 1997-1998 fueron USD 2.869 millones, que representó 10,2 % frente a los USD 28 mil millones de PIB de la época. 27 % de los daños se consideraron como directos.
Al día de hoy, El Niño de 97-98, considerando un PIB actual de USD 120 mil millones, implicaría daños cercanos a los USD 12.000 millones.
Buena parte del sector productivo se ha venido preparando y se encuentra invirtiendo, en especial los relacionados a exportaciones de banano y camarón, con la finalidad de suavizar su repercusión a la espera de que les alcance.
Normalmente empezará a sentirse al final de año y dependerá qué tanto se prolonga el próximo para saber si el daño total a la economía se acercará a los 3.000 o superará los USD 10.000 millones. Líneas de crédito para emergencia deberán ser identificadas de forma inmediata.