Mayor crédito
Lo complicado es el tipo de crédito que el sistema financiero desea otorgar, el cual no necesariamente es aquel que el sector productivo quisiera
El Banco Central del Ecuador publica el Sistema de Indicadores del Ciclo Económico que brinda información para toma de decisiones empresariales y políticas públicas. Los ciclos económicos corresponden a la variación de la actividad económica con relación a su tendencia de crecimiento de largo plazo. Presenta dos tipos de indicadores compuestos, el Adelantado y el Coincidente. Personalmente, el Indicador Adelantado lo utilizo como insumo para ir anticipando la expectativa del comportamiento de la economía, en especial la variable Importación de Materias Primas Industriales.
Dentro del Indicador compuesto Coincidente, el Banco Central considera variables como demanda de electricidad, importación de materiales de construcción, importación de bienes de capital agrícola, importación de bienes de capital industrial y cartera de crédito al Sector Privado.
Considerando la cartera de crédito, uno podría indicar que como se mueve el crédito se moverá la economía y viceversa. Es poco probable observar que la economía crezca si el crédito no aumenta. Se mueven muy estrechamente. El indicador señala un rezago de 3 meses: la economía podría estar desacelerándose, pero el crédito se “entera” tres meses después.
Al mes de enero de 2023 el crédito de la banca privada creció 14,8 % anual, un año atrás 15 %. El total de la cartera de crédito en la actualidad es de USD 36 mil millones. En 2019 y 2020, a enero, creció 11,2 % y 10 % respectivamente. En enero de 2021, 8 meses posteriores al arranque de la pandemia, se registró una caída anual de 2,7 %.
Si bien el crecimiento de los últimos dos años luce aceptable, está influenciado por la recuperación del período pospandemia.
El crecimiento promedio de 2018 a 2023 es de 9,5 %, muy por debajo del crecimiento promedio de los últimos 17 años, que es del 13 %.
La economía está a la espera de cerca de USD 4.000 millones de crédito para superar plenamente el impacto de la pandemia. Se necesitan mayores ritmos de crecimiento en el crédito.
Lo complicado es el tipo de crédito que el sistema financiero desea otorgar, el cual no necesariamente es aquel que el sector productivo quisiera. Hoy el 45 % del total de crédito bancario se dirige al denominado Crédito Productivo Nuevo y el 39 % a Crédito de Consumo. El primero creció frente a enero del año anterior 12,5 % y el segundo 18,9 %. En el productivo, el margen, luego de cubrir costos de captación y otros, es menor que en el de consumo. Bastante claro por qué crece Consumo a mayor ritmo. En menos de tres años Cartera de Consumo será superior a Productivo. Pudiera ocurrir que el sector empresarial al contar con menos recursos no pueda satisfacer la demanda, achique sus inversiones y sea más lento en contratar personal. Ese crédito podría terminar mirando las importaciones como alternativa.
En voz alta se pregunta por una solución y la fácil sería liberar la tasa de interés del crédito productivo para ampliar el margen y superar el momento actual de subida de tasas de interés de captación observado a nivel global. Quizás sea la adecuada también. Políticamente es compleja, añadiría un ítem a una nueva lista de deseos del 2023.
Puede ser necesario verse en el espejo y explorar también alternativas por el lado de los costos.