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Diario Expreso Ecuador

 

Llegó el día

La alfombra ya está muy alta con tanta tierra que se ha puesto debajo. Nos toca enfrentar los problemas...

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Algo más de 90 días han transcurrido desde que se decretó la muerte cruzada y solo se ha logrado aprobar una ley, aquella que retrocede lo aprobado para recaudar más por impuestos, cuya redacción contó con la ayuda del FMI y tuvo la intención de corregir el ‘error’ de haber afectado a su segmento político que lo llevó al poder. Todavía el Gobierno guarda esperanzas de que la Corte Constitucional le apruebe algunas leyes adicionales en las que ha venido trabajando. Poca efectividad en esta parte final de la gestión.

La conformación de la Asamblea que se elige hoy parece será diferente a la anterior, menor concentración y mayor espacio a dialogar entre quienes les interese pasar leyes que mejoren la vida de los ecuatorianos. Ojalá temas laborales, de fomento al empleo e inversión y mejor distribución presupuestaria en beneficio de sectores sociales formen parte de la agenda legislativa de los siguientes 17 meses. El gobierno saliente deberá escoger bien cuál ley urgente deja ingresada para que la trabajen antes de la Navidad.

Al final del día de hoy sabremos quiénes van a segunda vuelta. Ha sido bastante notorio que la posibilidad de volver a ganar en una sola se ha esfumado. Incluso el nivel de riesgo país lo venía anunciando días atrás. Ya con los dos finalistas la historia será diferente. Las inversiones volverán a retirar su freno de mano, algunas le quitarán el retro y empezarán a volver a rayar con sus números las proyecciones de nuevas oportunidades de crecimiento. Disminuir incertidumbre siempre favorecerá la inversión.

El día ha llegado. Revisaremos hasta la madrugada cantón por cantón, capturaremos pantallas previniendo apagones, descartaremos infinidad de encuestas y trabajaremos con la decisión final de la población para volver a arrancar una segunda vuelta que no será más fácil que la primera, será diferente. Los candidatos ganadores analizarán qué ofrecer desde el mismo momento de resultados preliminares. El resto a no dispersarse mucho porque la siguiente campaña, la del 2025, la de un gobierno de cuatro años, iniciará a mediados del 2024.

Los problemas económicos no desaparecen con el proceso electoral. Han estado en pausa por temas comunicacionales. A nadie le interesa captar votos a partir de políticas poco amigables con la población. Siguen vigentes las dudas de cómo enfrentar el déficit fiscal, que para el 2024, sin incorporar El Niño, superará el 4 % del PIB ($ 5.000 millones); qué medidas adoptar para que la economía, ‘libre’ del rebote pospandemia, crezca más del 1,5 % que pareciera corresponde a nuestro crecimiento de largo plazo (apenas el crecimiento poblacional). Los atrasos con el IESS no se han solucionado, su amenaza de quiebra tampoco. Los problemas de seguridad no solo se solucionan con garrote, hay que enfocarse en su origen, que buena parte tiene que ver con una inadecuada asignación presupuestaria y subsidios mal enfocados.

La alfombra ya está muy alta con tanta tierra que se ha puesto debajo. Nos toca enfrentar los problemas y cada proceso electoral nos brinda la oportunidad de escoger quién debe solucionarlos. Otra vez ha llegado el día.

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