Último cuatrimestre del año
En resumen, en dos de los más importantes rubros de ingresos hay un rezago que supera los $ 2.300M
En la parte fiscal se pueden observar las mayores debilidades del régimen. De septiembre a diciembre se va a notar la dificultad de obtener adecuado financiamiento. Hasta agosto no fue tan evidente, el verdadero déficit fiscal empieza ahora, en especial diciembre, por ser el mes en que al “apuro” se presentan todas las facturas posibles para que queden registradas y sean pagadas el próximo año, con bonos o a través de deuda.
En los primeros ocho meses del año, los ingresos recibidos por impuestos en el Presupuesto General del Estado (PGE) no igualaron los $ 10.163 millones (M) alcanzados un año atrás. Vamos 2,5 % por debajo. Los números hasta final del año con dificultad superarán los $ 15.225M recibidos en todo el 2022. Quedaríamos al menos $ 800M bajo la meta de $ 16.025M que consta en PGE 2023. No se logra entender la urgencia de bajar recaudación por Decreto Ley ante una persistente situación fiscal deficitaria. El SRI recauda un poco más que un año atrás, pero los sueldos y otros gastos corrientes se pagan con lo que le llega a Finanzas, que recibe una cantidad neta de devoluciones y ajustes. No alcanza.
En ingresos petroleros solo agosto de 2023 logró superar lo aportado un año atrás, los otros siete siempre por debajo. Hasta agosto 2022 el precio del crudo ecuatoriano fue $ 91,4 y en lo que va del año $ 63,6. Hasta agosto 2022 el PGE recibió de Petroecuador cerca de $ 1.800M y en igual período 2023, algo menos de $ 1.000M. Aquel que piense en ingresos petroleros $ 1.500M inferiores a los $ 3.000M del año anterior podría acertar. En resumen, en dos de los más importantes rubros de ingresos hay un rezago que supera los $ 2.300M, por lo que suponer un déficit fiscal sobre los $ 4.500M al cerrar el presente año estará dentro de las posibilidades. Veremos qué maravillas plantea el nuevo gobierno para hacerse cargo de ese enorme hueco que crece inercialmente.
Por el lado de los gastos, tanto los salarios como los intereses de deuda, las transferencias al IESS por el 40 % de las pensiones y por bonos sociales, así como las transferencias a GAD y obra pública, todos superan hasta el mes de agosto de 2023 lo gastado en idéntico período de 2022. Es claro que el gasto no da tregua. El gasto de mayor ejecución es como siempre la nómina y para no perder la costumbre, la más baja ejecutoria se la lleva el Plan Anual de Inversión, con apenas 36 %, algo mejor que un año atrás, cuando fue 32 % y al finalizar el año pudo terminar en 82 %. Se debería esperar una subejecución anual cercana a los $ 350M, que no le hace bien a la economía.
Hasta agosto 2023, el déficit fiscal totaliza $ 2.420M, solo $ 230M bajo lo presupuestado por Finanzas para todo el año. En los siguientes 4 meses se debería esperar un déficit de igual magnitud a los ocho meses anteriores y aquí viene la dificultad. ¿Cómo se está financiando hasta ahora? Con endeudamiento público $ 590M, con atrasos en los pagos, que también es deuda pública, $ 1.740M y la diferencia usando el saldo de caja de la Cuenta Corriente Única.
En lo que resta del año, y para el próximo, los ojos deberán ser puestos sobre el tipo de financiamiento que se utilice y en función de ello podremos ir evaluando el empuje o freno que recibirá la actividad económica.