Fausto Ortiz | La milanesa
No libera recursos para destinarlo a obras, como tampoco libera recursos la subida de impuestos, mientras exista déficit
La posición más alta del riesgo país durante el último año ocurría días antes de conocer el resultado de la última elección presidencial de abril de 2025. Llegó a tocar los 1.908 puntos el 10 de abril, y al conocerse los resultados empezó su descenso a 1.282 al día siguiente que Noboa alcanzaba la presidencia para un período completo de cuatro años. Y no era cualquier período presidencial, coincidía con el inicio de pago de amortización de los bonos de deuda externa reestructurados en 2020, en plena pandemia. De ahí para delante, mientras no hubiera ninguna declaración en la línea de ‘no pago’ de la deuda en bonos, al riesgo país solo le correspondía bajar. Cerró 2025 por debajo de 500 puntos y la caja fiscal cerró también con un saldo disponible arriba de los USD 1.500 millones (M) por un último desembolso recibido del Fondo Monetario Internacional, lo cual pasaba un claro mensaje: además de gastos propios del presupuesto del Estado, se podrán atender el primero de 10 amortizaciones semestrales del denominado bono 2030 por USD 306M y USD 100M de pago de intereses que no pudieron pagarse en 2020.
El día viernes las cuentas en Finanzas amanecieron con la siguiente información: ingresaron por colocación de deuda USD 4.000 millones y se amortizó deuda por USD 3.072 millones. Se perfeccionó lo que se venía anunciando semanas atrás. Se emitía nueva deuda para “reperfilar” los futuros vencimientos de deuda a través de una recompra que quite presión de pago en los siguientes cinco años. Quedaron disponibles USD 1.000M para la caja fiscal para hacer frente a amortizaciones de deuda o déficit fiscal. Para graficar los pendientes externos, al FMI hay que pagarle USD 1.080M este año y otros USD 2.200M a acreedores internacionales.
Una semana atrás, en la normalidad del manejo de las necesidades de financiamiento, Finanzas logró colocar USD 355 millones en bonos de deuda interna -gracias, IESS- y USD 500 millones al sector privado financiero. Un total de USD 855M que sirvieron para pagar principalmente USD 128M de deuda interna, USD 184M a China, USD 92M al sector público financiero y USD 26M a multilaterales. Sí, deuda por deuda. Lo normal mientras sigamos con déficit fiscal y no nos sobren ingresos para bajar la deuda.
El total de deuda presupuestada por conseguir en este 2026 fue USD 15.262M y la colocación de bonos de esta semana, si bien fueron USD 4.000M, USD 2.400M se utilizaron para pagar vencimientos que aliviarán la necesidad de financiamiento de años futuros. Habiendo terminado el primer mes del año, para los 11 restantes se deben conseguir un promedio de USD 1.100M mensuales.
La operación de financiamiento amplía plazos para pagar la deuda, alivia mucho más al futuro que al año actual. Probó que el regreso a los mercados pudo darse en este año y que seguramente aportará con más financiamiento en plazos superiores a 10 años, seguramente con una tasa alta, consecuencia, esta vez, del alto nivel de tasa de los bonos del tesoro americano.
No libera recursos para destinarlo a obras, como tampoco libera recursos la subida de impuestos, mientras exista déficit fiscal. ¿Queremos más obras? O recortamos el gasto, o cobramos eficientemente los impuestos, o aumentamos la deuda para cubrir un aumento del déficit fiscal que esas obras demandarán.