Fausto Ortiz: Inflación controlada, crecimiento ausente
Ecuador necesita pasar de la ‘amistad’ entre baja inflación y bajo crecimiento hacia una relación más virtuosa
El año anterior terminó con una inflación anual de 1,91 %. En la última década se ubicó como la tercera más alta, después de 1,94 % en 2021 y 3,74 % de 2022. La década previa la inflación promediaba 4,2 %.
Se ha señalado en esta columna que en el período 2016 a 2025 la economía mostró señales de estancamiento, con un crecimiento anual promedio de 1,8 %, que con poco supera el crecimiento poblacional. Baja inflación y bajo crecimiento guardan una muy buena amistad.
El dato de inflación para el mes de enero de 2026 con relación a enero de 2025 es de 2,4 %. Eso quiere decir que el promedio de la canasta de bienes y servicios utilizada por el consumidor urbano de un año a otro se incrementó 2,4 %, bastante más alto que su promedio reciente.
El INEC, a manera de información, presenta el promedio de inflación mensual de la última década y se va hasta 1970, cuando estábamos en sucres, lo cual aporta con poco, más allá de la historia que siempre hay que tenerla presente para no repetir errores. Incluso la inflación promedio de la época dolarizada es mejor analizarla por periodos cortos. Veo como poco probable volver a registrar inflaciones negativas anuales a diciembre, como las tres que tuvimos en 2017, 2019 y 2020.
La inflación para 2026 apunta más a ubicarse sobre el 2,3 % como escenario base y dependerá de qué quiera hacer el Gobierno con las compensaciones al transporte público por el aumento del precio del diésel. Espero mantenga dicho beneficio por un buen tiempo y trabaje en un eficiente sistema de control y quizás hasta una reducción gradual, con la finalidad de no aportar a un aumento de precios originado en la combinación de costos y el comportamiento de algunos políticos que inmediatamente intentarían pescar a río revuelto si deben ‘tanquear’ a precio de estación de servicio.
En los 11 primeros meses de 2018 las ventas con IVA llegaban a USD 97 mil millones y representaron el 65,9 % del total de ventas locales. Para el mismo período en 2014 habían subido USD 10 mil millones las ventas con IVA, pero habían caído a representar el 59,8 % de los USD 179 mil millones vendidos. La tendencia no tiene rostro de que vaya a cambiar: a noviembre de 2025, de los USD 195 mil millones de ventas locales, van por el 59 % las ventas con IVA y con tendencia declinante. De alguna manera indican un cambio en el consumo y también corresponsables en la justificación parcial del reciente incremento de IVA.
La economía podría tolerar algo más de inflación a cambio de generar fuentes de empleo, consecuencia de un mayor crecimiento económico. Esa ruta virtuosa podría generarse si aprovechamos la baja de riesgo país, el acceso a financiamiento de largo plazo y una importante inyección de IED en minería y petróleo
La inflación, por sí sola, no es un enemigo si se mantiene en niveles moderados y previsibles. El verdadero desafío está en transformar esa estabilidad en un motor de crecimiento y empleo.
Ecuador necesita pasar de la ‘amistad’ entre baja inflación y bajo crecimiento hacia una relación más virtuosa: inflación controlada acompañada de dinamismo productivo. Solo así la estabilidad dejará de ser un dato estadístico y se convertirá en bienestar palpable para los hogares y empresas.