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Diario Expreso Ecuador

 

Fausto Ortiz: Cambiemos el motor

Será complicado consumir mucho más que en años anteriores si recién por estas fechas el número de personas en empleo pleno igualará...

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Estamos próximos a que el Banco Central del Ecuador presente su actualización del crecimiento económico del año 2023. La estimación anterior lo ubicaba en 2,6 % y el nuevo dato lo espero entre 1,5 % y 2 %.

Más allá del dato exacto del crecimiento esperado hay una realidad compleja: nos ha tomado casi tres años recuperar el nivel previo a la pandemia, aquel del año 2019, que es el mismo de 2018. No ha surgido un motor en la economía capaz de ponerse al hombro el crecimiento, el empleo y el bienestar. Claramente no es el Gobierno Central, su nivel de gasto público en salarios no crece frente al tamaño de la economía, la inversión pública más bien decrece. Los recursos para la Seguridad Social, si bien influyen en mantener un déficit fiscal superior al 3 % del PIB, no se trasladan a la economía porque no los recibe, y lidera los atrasos en el Presupuesto.

Poco podemos esperar del empuje del gasto público, a pesar de los múltiples programas planteados por los presidenciables. Hay que identificar un nuevo motor.

El consumo de los hogares tiene el mayor peso en el PIB. Buena parte de este consumo son productos importados, y es posible al contar con suficientes divisas originadas en el crecimiento de exportaciones no petroleras y mineras, pero no le alcanza para llevar hacia arriba el crecimiento. Será complicado consumir mucho más que en años anteriores si recién por estas fechas el número de personas en empleo pleno igualará los empleados tres meses antes del inicio de la pandemia.

Esperamos respuestas de nuestros futuros gobernantes en el tratamiento que le darán al financiamiento externo, la comercialización de combustibles, la actividad minera legal, producción petrolera y la inversión extranjera.

Empecemos por el financiamiento presupuestario. Es un elemento relevante, en especial por un eventual fenómeno de El Niño, incluso si fuera de moderado a bajo. Los ingresos no alcanzan. Insistir con ideas de dejar de pagar la deuda externa para atender las necesidades urgentes podría ser aceptada si el monto a pagar fuera pequeño y muy circunstancial, pero si cada año, como país y por mucho tiempo, nos toca identificar $ 10 mil millones de deuda, pelearse con el tendero no es la mejor idea. Endeudarse para mantener combustibles subsidiados a un sector poblacional que no los requiere tiene un costo enorme. Se desperdician recursos que bien podrían destinarse a paliar temas sociales en lugar de tratar de modificar leyes para hacerle el ‘quite’ a la asignación de recursos para salud y educación. Si no nos enfocamos en lo social se perderá lo poco de tranquilidad que nos va quedando.

Subir la producción petrolera e incentivar minería con mínima afectación y máximo control ambiental es una buena ruta en generación de divisas y crecimiento.

Es necesario un elemento que nos despierte de este letargo de los últimos años. La actividad empresarial, más allá de minería y petróleo, debería ser una gran receptora de inversión extranjera. Lo que se ha venido haciendo no nos alcanza, no es cuestión de reparar el actual motor, hace falta cambiarlo e intentar manejarlo de manera diferente.

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