Columnas

Fuerza mayor

'El reto es enorme. Saldremos siendo flexibles y creativos’.

Uno de los temas que mayor discusión va a generar a raíz de la pandemia del Covid-19 -y que dicho sin rodeos va a implosionar las doctrinas legales- es el de la fuerza mayor o caso fortuito, y de quién asume sus consecuencias.

El Código Civil los define como “el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto” (art. 30). Y agrega, en materia contractual, que “el deudor no es responsable del caso fortuito” salvo que lo asuma expresamente (art. 1563). Hay pues en esta materia, en general, libertad de pactos, bien entendido, además, que la exoneración de responsabilidad solo se aplica a las obligaciones de entregar cosas “ciertas”, un cargamento de flores, un embarque de banano, pero no a las de pagar cantidades de dinero (art. 1686).

Hasta ahora el sistema ha funcionado más o menos pacíficamente, pero los casos de fuerza mayor, que imposibilitan el cumplimiento de contratos, han sido aislados, o a lo sumo focalizados en sectores específicos (el bananero una época, el camaronero otra, etc.). Pero ahora nos enfrentamos a una fuerza mayor que inunda todos los sectores de la actividad económica, y no solo nacional sino globalmente.

Preocupados como estamos en proteger primero las vidas, y bien que lo estemos, no hemos analizado aún los efectos devastadores que a nivel económico enfrentaremos ni bien superemos la emergencia sanitaria.

Para ilustrar veamos lo laboral.

El decreto 1017, que ordenó el estado de excepción por “calamidad pública” -fuerza mayor-, suspendió la jornada presencial de trabajo hasta el 24 de marzo, fecha que se puede extender “una vez evaluado el estado de la situación” (art. 6). Como la suspensión justifica la ausencia de los trabajadores, no hay causa para despedir con visto bueno por ese motivo. Pero en verdad no extingue la causal de terminación del contrato por fuerza mayor (Código del Trabajo, art. 169, 6º). Y habrá empresas que se vean forzadas a acudir a ese mecanismo para evitar quebrar, manteniendo al menos otras plazas de trabajo.

El reto es enorme. Saldremos siendo flexibles y creativos.