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¡Vales Vargas!

Estamos en un año electoral, pero tampoco para llegar a soportar semejante tipo de sandeces. Como se diría en término coloquial: ¡vales Vargas!

Bien dice la conocida expresión, que el que habla es porque tiene boca. Esto aplica al presidente de la Conaie al asegurar que él es el segundo presidente del Ecuador. Incluso como fundamento de su antojadiza y desfachatada expresión, mencionó que en Guatemala su par gremial es reconocido con esa calidad. 

Estas declaraciones nacen luego de exportarse con corona y todo a ese país centroamericano, para mantener reuniones de carácter político con organizaciones de similar naturaleza. Sin embargo, allá se encontró con la horma de su zapato y las autoridades lo mandaron de regreso antes de que les infiltre la receta de cómo alterar la paz social y les dañe el alma a sus conciudadanos. 

En nuestro país lo han dejado llegar muy lejos. Los procesos legales abiertos contra el susodicho no están manejados con premura; por esto tiene los humos subidos, se cree todopoderoso, pretende ser el nuevo pendenciero del barrio que busca hacer ‘bullying’ a las pobres autoridades del Ecuador. Los tiene arrinconados, pareciera que no fue suficiente bochorno el permitir que imponga sus condiciones cuando doblegó al Ejecutivo para revertir las medidas económicas sobre la eliminación del subsidio a los combustibles

La tormenta perfecta difícilmente se repite y las condiciones que se juntaron para causar tal nivel de conmoción no están al momento. Un movimiento cualquiera, por su cuenta, no es suficiente para torcer la voluntad de todo un país, que está deseoso de salir adelante. Basta revisar lo que Correa les hizo en su momento: hasta el edificio sede les expropió y ahí sí estuvieron calladitos y agazapados frente al poder del tirano

Nuestro país tiene una sola Constitución y es la que debemos respetar. En Ecuador hay un solo presidente de la República, no un segundo o tercero. Es hora de que las autoridades pongan en su lugar a cualquier dirigente que abuse de su cuarto de hora para ufanarse de lo que muy seguramente carece. 

Claro que estamos en un año electoral, pero tampoco para llegar a soportar semejante tipo de sandeces. Como se diría en término coloquial: ¡vales Vargas!