Columnas

¿Y ahora? Los testaferros

¿Qué están esperando las autoridades para caerle a los testaferros y a “sus bienes”?

Este gobierno, sobre el que muchos pusieron sus esperanzas por la imagen de cambio que nos vendió al inicio de su mandato, resultó ser un chasco. No pudo sacar la corrupción incrustada en las instituciones públicas y, particularmente, en el sistema de salud y obras de gran envergadura, porque el Ejecutivo las comprometió en calidad de cuotas políticas. Así ha quedado demostrado hasta la saciedad por el trabajo del periodismo independiente e investigativo. Si no existieran estas denuncias, aún seguirían saqueando las arcas públicas.

Este Gobierno se ha entregado sin pudor a los grupos de poder económico y lo demuestra con los últimos nombramientos de funcionarios públicos, traicionando a los de a pie, que fueron quienes pusieron los votos para llevarlos al poder. Todavía tenemos la ilusión de que la fiscal le eche mano a los peces gordos que se han enriquecido a costa del bolsillo y dolor de los ecuatorianos y que la Justicia haga su trabajo para que no terminen libres, gozando de los bienes y el dinero mal habido, sin que paguen por los repugnantes hechos cometidos.

Más allá de que todos queremos verlos vestidos de naranja y tras las rejas, también exigimos que se recupere todo lo robado. No es posible que estos delincuentes nos sigan viendo la cara y pretendan vendernos esa imagen de “pobrecitos sin bienes”, en que las casotas y departamentos que ostentan son de amigos o familiares. Es común que los corruptos no pongan los bienes a su nombre; los registran a favor de testaferros para solapadamente evadir a la justicia.

¿Donde están el SRI, la Superintendencia de Compañías y la Unidad de Lavado de Activos, que no empiezan a cruzar información de los bienes adquiridos por todo el círculo de “panas” y “yuntas” de los corruptos? ¿Qué están esperando las autoridades para caerle a los testaferros y a “sus bienes”?

Es hora de que se pongan a recuperar lo robado. La ciudadanía espera con ansias el día en que estos corruptos y sus testaferros entreguen sus bienes y vomiten todo el dinero mal habido producto del saqueo al erario nacional.