Columnas

Ponchados

Si fuera béisbol, el Gobierno habría abanicado su primer ‘strike’ haciendo el ridículo con el irrisorio incremento al salario básico.

¡Fastidiados! Así arrancamos algunos el nuevo año. Si fuera béisbol, el Gobierno habría abanicado su primer ‘strike’ haciendo el ridículo con el irrisorio incremento al salario básico. Simplemente, una burla para los trabajadores. Nuestra Constitución dispone que “la remuneración será justa, con un salario digno que cubra al menos las necesidades básicas de la persona trabajadora, así como las de su familia”, y ciertamente, los $6 de alza, bien tildados por los sindicalistas como “limosna”, no abonan a la tan pregonada dignidad salarial. Bien dicen algunos que este no es “el gobierno de todos”, sino el “gobierno de los empresarios”.

El segundo ‘strike’ fue para todos aquellos que viajan a la provincia de Santa Elena y se enteraron de que ahora tendrán que pagar un peaje elevado por una carretera que aún está en mal estado, sin iluminación, llena de chibolos levantados molestosamente para tapar el sinnúmero de baches que tenía esa vía. Estos obstáculos, junto con los sorpresivos desniveles, huecos, depresiones, la convierten en una vía de alto cuidado. Lo que sorprende es que el Gobierno siga entregando obras a compañías que están acusadas en el caso Sobornos, que actualmente se ventila ante la Corte Nacional de Justicia. No hay duda de que el sistema de contratación de Obras Públicas tuvo un manejo corrupto durante la década perdida, por lo tanto, es evidente que la mayoría de los que participaron estaban contaminados. Lo que no entendemos es ¿porqué continúan entregándoles contratos a los mismos de siempre?

Hace algún tiempo, en una cadena nacional de radio y televisión escuché decir al presidente de la República que “mientras él sea mandatario la constructora Odebrecht no firmará ningún contrato con el Estado ecuatoriano.” ¿Y el resto de compañías corruptoras qué? ¿Por qué mejor no les cobran de una vez por todas a los corruptos?

El Gobierno no le pega a una, su tercer ‘strike’ vino con el montón de impuestos recientemente aprobados por la Asamblea para sacarnos la plata a los ecuatorianos sin recuperar lo robado. Están ponchados.