Columnas

Péndulo electoral

El pueblo vive en modo de desesperación y con apuros de todo tipo, por lo que cualquier promesa que le dé esperanza la verá como la tabla de salvación que necesita.

De derecha a izquierda, como el vaivén del péndulo, se mueven las preferencias electorales en Latinoamérica.

Pareciera que la votación escoge determinada tendencia, buscando cambiar la anterior que no llenó sus expectativas o no le cumplió las promesas vacías. Por ello vemos cómo en Argentina, Bolivia y México se movió el favor popular hacia tendencias o agrupaciones ubicadas en la orilla contraria a la del gobierno saliente. Peligroso, pero muy probable, que ese efecto se dé en nuestro país, luego de un periodo de cuatro años de un gobierno de derecha que ha vulnerado derechos sociales y que ha fracasado en el manejo económico. Estas condiciones provocan el caldo de cultivo ideal para que se comience a cocer la idea que provoque el advenimiento de una forma de gobierno que el pueblo sienta diferente y la entienda como la solución a sus males, pues los mensajes populistas en países del tercer mundo calan profundo en vista de la escasa educación, lo que induce a que una buena parte del electorado sea presa de este tipo de prácticas inescrupulosas.

Este gobierno incrementó las inequidades sociales cuando en contubernio con la derecha, en plena pandemia, vulneró de un plumazo derechos laborales irrenunciables, provocando que millones se queden en el desempleo y que a muchos les bajen ilegalmente el sueldo a la mitad; prácticas que en un gobierno de izquierda las piensan inconcebibles.

Son este tipo de injusticias sociales e inequidades las que provocan que el pueblo vuelque su decisión en las urnas hacia la orilla contraria, en castigo a la tendencia actual que ha puesto al capital por sobre el ser humano, lo cual podría coadyuvar a que la izquierda radical y descalificada nos vuelva a gobernar.

El pueblo vive en modo de desesperación y con apuros de todo tipo, por lo que cualquier promesa que le dé esperanza la verá como la tabla de salvación que necesita. Esperemos que el péndulo se incline sabiamente, por una opción que nos prometa el fin de tanta injusticia social y no por un voto castigo, que escoge al opuesto del que actualmente gobierna.