Notas del viejo en pandemia

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Notas del viejo en pandemia

"...recomiendo a esos políticos que pretenden llegar a una posición pública, que escuchen al pueblo y vayan a servir, no a robar; eso es lo que esperan los mandantes de sus mandatarios"

Al acercarse el fin de este año lleno de vicisitudes, en el que sucumbieron ante la despiadada COVID tantos ciudadanos alrededor del mundo, incluido nuestro país, en mis últimos estertores escribo estas líneas desde una situación bastante particular. Por primera vez en décadas no siento la amenaza de millones de personas tratando de quemarme, atiborrándome de explosivos para desaparecerme, tanto como les sea posible.

Lo cierto es que debido a las restricciones establecidas por las autoridades para controlar la propagación de la pandemia, todos tendrán que aprender a celebrar mi partida y la bienvenida de un nuevo año sin las tradiciones propias de la época. El cuidado y cumplimiento de los protocolos son indispensables.

No seré un año fácil de olvidar, luego de todos los momentos amargos que traje conmigo, pero al final, con mi partida, nacerá la esperanza de días mejores.

El que la enfermedad esté bajo control y no se disperse agresivamente depende de nosotros, si seguimos con la farra y la imprudencia, con seguridad sufriremos escenas dantescas en el inicio del nuevo año.

Pero no solo la COVID ha azotado al Ecuador, también lo han hecho y hacen los viejos caciques políticos que manejan nuestro país a su antojo y conveniencia. Ellos son lo que deciden quién entra y quién sale, quién participa y quién debe ganar las elecciones. Siempre encuentran los mecanismos para manipular las situaciones, conforme a su conveniencia. La papeleta electoral nacerá con una tara y será ocasionada por la falta de transparencia y democracia en el Ecuador. Estos viejos políticos manipuladores, deberían tener el mismo destino que yo, pero en las urnas.

Casi no tengo fuerzas para seguir escribiendo, por lo que al final de estas líneas les recomiendo a esos políticos que pretenden llegar a una posición pública, que escuchen al pueblo y vayan a servir, no a robar; eso es lo que esperan los mandantes de sus mandatarios.

Este viejo pronto será historia, junto a sus peripecias y malos ratos, para dar la bienvenida al nuevo año, en el que deseo todo lo mejor para ustedes.