Columnas

La mamá de todos los juicios

Era público y notorio que nada pasaba en el gobierno anterior sin la anuencia del expresidente.

Acertadamente, se ha bautizado el proceso legal en contra del exmandatario del Ecuador como “la mamá de todos los juicios”, en vista de lo que está en juego en este caso.

La Fiscalía fundamenta su acusación en el conocimiento que tenía el caudillo de la década perdida sobre las entregas irregulares de fondos que recibió su organización política de parte de proveedores del Estado. Era público y notorio que nada pasaba en el gobierno anterior sin la anuencia del expresidente. Como en todo gobierno de manejo dictatorial, todo se articulaba y movía con base en los designios del todopoderoso de esa época. 

El viernes anterior debió iniciar el proceso anotado, sin embargo, ya recibimos la primera sorpresa: el arranque se dilató y ahora según han dispuesto los jueces de la Corte Nacional a cargo del proceso, arrancarán con él en la nueva fecha dispuesta “sin posibilidad de postergación alguna”. 

No obstante la magnitud y rimbombancia del proceso, este no recoge todos los actos de corrupción cometidos, ni se involucra a todos los implicados. Se les han quedado hechos y nombres en el tintero; esperemos sean olvidos de buena fe. Sin embargo, nos resulta difícil concebir esa posibilidad. 

Lo particular de este caso es que está acusado directamente el residente del ático. Esperemos que la Fiscalía y los jueces no pierdan la oportunidad de impartir justicia ante el juzgamiento del peor desfalco a las arcas nacionales. 

Con una sentencia de culpabilidad también condenarán el futuro político de Vicente, al menos bajo las leyes que actualmente nos rigen.

Al final del día sabemos que será muy complicado ver tras las rejas a este ciudadano, pero al menos tendrá uno de los peores castigos que le pueden infringir a un dictador, que es el de no volver a participar en procesos electorales para pretender llegar al poder y manejarlo a su antojo. 

Otro capítulo aparte será el lograr recuperar lo robado, tarea que hasta ahora no ha comenzado y, ni siquiera parece que la quieren iniciar.

Exigimos un dictamen justo, con una pena proporcional al atraco cometido.