Extravagancia política

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Extravagancia política

Luego de haber visto tanto tejemaneje de la clase política del Ecuador, solo puedo concluir que la extravagancia es una de sus principales características. Esta palabra, cuyo significado se refiere a un comportamiento extraño y poco común, calza bastante bien con esa casta.

Vemos cómo los principios e ideas de los partidos y movimientos políticos están únicamente escritos en algún enunciado de su génesis, pero sus seguidores y miembros no los respetan, otros ni los conocen y por lo tanto, no se adhieren en absoluto a sus principios.

Cuando toca decidir por algún tema en particular, todos, sin excepción, lo hacen merced a sus intereses, sean coyunturales o por perseguir algún objetivo que les convenga, sin pensar en su pueblo; solo se fijan en cuidar las formas y apariencias para no entrar en terrenos que sean poco populares y que les puedan causar complicaciones con las preferencias del voto, o que terminen en destitución.

Esa es la paupérrima política del Ecuador; no tenemos opción de votar por una tendencia o pensamiento, siempre lo hacemos por lo que ofrecen, por lo que vemos en redes, o por lo popular que luzcan, para al final terminar optando por el menor de los males, como aconteció en la última segunda vuelta presidencial.

Vemos votaciones donde se juntan en alianzas partidos antagónicos, coincidiendo en temas que por su naturaleza deberían ponerlos en veredas opuestas, como CREO y UNES, votando por más impuestos para los ecuatorianos. Partidos de izquierda dando su visto bueno a medidas de corte capitalista, así como partidos de derecha, disfrazados de izquierdistas, optando por aniquilar a la clase trabajadora.

Penosamente, lo que tenemos en nuestro país son una serie de agrupaciones que fluyen y conciertan, en virtud de sus prebendas, beneficios, amarres, conveniencias e intereses particulares, doblegando sus voluntades, sin importar lo que tengan que hipotecar o comprometer para lograrlo.

Hay falta total de seriedad, lealtad y compromiso en la clase política,. Es hora de regular a los partidos políticos y limpiarlos de tanta podredumbre.