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Estocada bursátil

La información fidedigna, la confianza y el conocimiento son básicos para que el inversionista sepa los riesgos que está tomando.

Hemos visto recientemente denuncias sobre la falta de pago en emisión de obligaciones. El escándalo revienta con Ecuagran, que mediante este tipo de operaciones, captó liquidez de varios sectores inversionistas.

Estos invirtieron confiando en que esa compañía estaba regulada, supervisada y controlada, pues su calificación de crédito e informes de auditoría no mostraban irregularidades.

Sin embargo, era todo lo contrario, su situación financiera no les permitió cumplir con sus obligaciones, e incluso sus principales representantes salieron del país, sin entregar una explicación formal a sus acreedores.

Esto demuestra que nuestro mercado de valores es insipiente, expuesto a actos delincuenciales, sin controles oportunos, ni la supervisión cercana y técnica de las autoridades. Ahora, los tenedores de este tipo de obligaciones deben mirar con lupa si sus emisores cuentan con el respaldo financiero suficiente para su repago.

Las autoridades no pueden ser cómplices y permitir que empresas inescrupulosas echen por la borda la confianza del público en estos papeles, que permiten a las empresas recibir recursos para financiar sus planes de inversión y desarrollo.

Esperemos que este caso sea la excepción y no la regla; sería muy peligroso que ahora, luego de la crisis que afrontamos, salgan a la superficie más estafas de empresas que por el irresponsable apalancamiento de deudas, sucumban provocando el incumplimiento en el pago de sus obligaciones.

Las autoridades de control deben iniciar lo antes posible los procesos legales pertinentes contra los responsables de estos delitos, recuperar los recursos para honrar las obligaciones emitidas, así como efectuar una auditoria a todos los emisores de obligaciones, para determinar si gozan de una buena salud financiera, que les permita el repago de los títulos emitidos.

Como dice el inversionista Warren Buffett: “El riesgo viene de no saber lo que se está haciendo”. La información fidedigna, la confianza y el conocimiento son básicos para que el inversionista sepa los riesgos que está tomando.