Diana Acosta-Feldman | Concurso chapucero
La Fiscalía es la última línea de defensa contra la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado
El chapucero proceso de selección del próximo fiscal general se ha convertido en una vergüenza nacional. Lo que debería ser un concurso de méritos riguroso y transparente es, en realidad, una pantomima orquestada por el impresentable Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS).
Esto es una tomadura de pelo, empezando por la conformación de la comisión evaluadora, con individuos que no tienen la más mínima experiencia para participar en un concurso de semejante envergadura, ni preparación técnica ni trayectoria que los acredite para evaluar a nadie y menos aún al futuro fiscal general de la Nación. Carecen de credenciales académicas relevantes y de experiencia probada en derecho penal o en investigación criminal.
Quienes somos profesores universitarios sabemos que los evaluadores debemos tener credenciales más altas que las de los evaluados, pero claro, ese es un detalle que a los miembros del CPCCS les parece menor, como para siquiera considerarlo.
Estas maromas no son nuevas; ya las hemos vivido con nominaciones recientes efectuadas por instituciones que ni siquiera tenían la atribución para hacerlo. Esperemos que en el concurso para elegir al futuro fiscal ya no tengan al ganador y que solo falte el teatro del concurso para oficializarlo.
La Fiscalía es la última línea de defensa contra la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado, por lo que entregarla irresponsablemente, sin cuidar de elegir al mejor perfil para liderarla, es condenar al Ecuador a la impunidad estructural. La ciudadanía y la comunidad internacional no pueden permanecer indiferentes ante un hecho tan delicado; esto representa un golpe letal en la lucha contra la delincuencia y la impunidad. La academia, los gremios y medios de comunicación independientes deben exponer con lujo de detalles y sin cansancio esta barbaridad.
El próximo fiscal debe ser elegido por sus credenciales profesionales, su trayectoria impecable y su compromiso inquebrantable con la justicia. Merecemos una Fiscalía independiente y técnica; lo contrario es una estocada mortal al pueblo ecuatoriano.