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Comisión de ética

"Será indispensable que los requisitos exigidos para poder integrar esta comisión sean de alto nivel, conformándola con distinguidos miembros de las diferentes bancadas, y en la que deben estar representadas las minorías"

En Ética para Nicómaco, el filósofo griego Aristóteles, sentenciaba: “Tanto la virtud como el vicio están en nuestro poder. En efecto, siempre que está en nuestro poder el hacer, lo está también el no hacer; de modo, que si está en nuestro poder el obrar cuando es bello, lo estará también cuando es vergonzoso…”. En conclusión, todas las acciones de los seres humanos son el ejercicio de nuestra libertad, la cual no se puede restringir; pero lo que sí podemos y debemos hacer, es sancionar aquellos actos reñidos con la ética, la moral o la ley.

En el proyecto de reforma a la Ley Orgánica de la Función Legislativa se ha considerado la creación de una Comisión de Ética, que tendrá la facultad de investigar los actos de los legisladores y, consecuentemente, la capacidad de juzgar y aplicar, en el caso que corresponda, sanciones que vayan desde la amonestación hasta la destitución del cargo.

En nuestra Asamblea es imperativo que se dicte un verdadero Código de Ética y se cree una Comisión de Ética que funcione con las características básicas de esta clase de organismos: transparencia, veracidad, respeto, responsabilidad, objetividad y justicia, con el objeto de que no se repita el hecho de que a pesar de contar con una Comisión de Fiscalización y un Plenario, con atribuciones para investigar, juzgar y sancionar a sus miembros, la Asamblea, continúe prefiriendo el silencio, tal como lo han declarado algunos legisladores, ante los hechos de corrupción que son de conocimiento público, que mantiene a algunos de ellos con acusaciones por parte de la Fiscalía, que van desde el cobro de diezmos, hasta delincuencia organizada.

Será indispensable que los requisitos exigidos para poder integrar esta comisión sean de alto nivel, conformándola con distinguidos miembros de las diferentes bancadas, y en la que deben estar representadas las minorías. Quizás solo así la Asamblea pueda superar aquel espíritu de cuerpo que le ha impedido llevar adelante una verdadera autodepuración, la que es una de las razones por la que no goza de la confianza, ni del respaldo de la sociedad.