Premium

Carlos Andrés Vera | Poder criminal

Avatar del Carlos Andrés Vera

Durante el gobierno de Rafael Correa, Ecuador e Irán estrecharon vínculos políticos y estratégicos

Frente a la masacre de ciudadanos en Irán, aún hay sectores dispuestos a relativizarla, justificarla o mirar hacia otro lado porque la realidad contradice sus dogmas políticos. Esa ceguera degrada el debate público, porque afecta nuestra capacidad para distinguir entre poder legítimo y poder criminal.

El historiador inglés Niall Ferguson ha descrito al régimen teocrático iraní como uno sostenido exclusivamente por la coerción, sin apoyo en consenso social alguno. Y es evidente: la represión letal y masiva de las protestas es síntoma de un poder que ya no gobierna. Los ayatolás necesitan matar para sostenerse. Su colapso es cuestión de tiempo.

Pensar que esto no afecta a nuestro país es una ilusión. Durante el gobierno de Rafael Correa, Ecuador e Irán estrecharon vínculos políticos y estratégicos: visitas oficiales, apertura de embajadas, memorandos de entendimiento en sectores sensibles y un alineamiento discursivo explícito con regímenes autoritarios ‘antioccidentales’. En 2012, el entonces presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad fue recibido en Quito en nombre de la soberanía y la “cooperación Sur-Sur”. En enero de 2023, cuatro asambleístas de la Revolución Ciudadana viajaron a Irán para participar en un evento organizado por el propio régimen, en pleno contexto de represión contra mujeres que protestaban por el asesinato de la activista Mahsa Amini. La imagen quedó para la historia: ‘feministas’ ecuatorianas contribuyendo a normalizar a una teocracia que gobierna a golpes, balas y mantos negros sobre las mujeres. Esto importa no solo porque el antioccidentalismo tiene poder político en Ecuador, sino porque enfrentamos una crisis de seguridad marcada por el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. Estas economías ilegales prosperan en un ecosistema global donde regímenes autoritarios facilitan redes opacas, lavado de activos y alianzas fuera del Estado de derecho. Lo entendió EE.UU. cuando finalmente capturó a Nicolás Maduro y empezó a barrer con los aliados de Hezbolá en Sudamérica. Menos regímenes criminales en el mundo implica menos nodos de protección política y financiera para estructuras criminales.

Como advierte Ferguson, el error histórico no es confrontar a regímenes criminales, sino tolerarlos indefinidamente. Para Ecuador, aceptar la realidad -sin dogmas ni silencios selectivos- es una condición mínima para buscar seguridad, democracia y soberanía.