Columnas

Leguleyadas inútiles

El pueblo no quiere que quienes tienen causas pendientes con la justicia lo vuelva a gobernar.

La recusación propuesta por el expresidente Correa en contra de los tres jueces de la Corte Nacional de Justicia que tramitan en su contra “el juicio Sobornos,“ no tuvo otro propósito que el de dilatar esta causa con el deliberado propósito de que no haya sentencia ejecutoriada para que Correa pudiera aspirar a presentarse como candidato a alguna dignidad de elección popular, menos a la de presidente de la República. Esto lo entendió muy bien el pueblo consciente del Ecuador. Y no se equivocó. Pues cuando se celebró la audiencia pública, oral y contradictoria con la intervención de los jueces que conocieron la demanda de recusación, se evidenciaron fallas garrafales de carácter legal que demostraron que Correa “ jugó” para ver qué pasaba... Tan es así que estos tres jueces, al resolver esta demanda expresaron que ninguno de los argumentos planteados por la defensa técnica de Correa tienen relación de orden jurídico con la recusación y que, además, Correa no logró determinar de manera clara y categórica, cual en derecho corresponde, la causal de la recusación. Igualmente, los jueces encontraron errores que no pueden ser subsanados por el tribunal que conocía ‘la recusación. La defensora de los jueces recusados anotó que el demandante Correa utilizó un artículo que ya no existe. Este es el art. 164 del Código Orgánico de la Función Judicial que habla de la suspensión de la competencia, el cual fue sustituido en el año 2013 y derogado en el 2015. 

Por estas consideraciones legales, y muchas más que se mencionan en la resolución, los jueces de la Corte Nacional de Justicia dispusieron por unanimidad desestimar la demanda de recusación y que el juicio Sobornos lo siga tramitando hasta el final la sala integrada por los jueces que fueron recusados. 

No caben más recusaciones, ni leguleyadas. El país confía en que la justicia actúe imparcialmente para que se ratifique la inocencia de los procesados, de ser ese el caso, o se les impongan las penas, si son responsables. 

El pueblo no quiere que quienes tienen causas pendientes con la justicia lo vuelva a gobernar.