Columnas

“La estupidez dura para siempre”

La juventud pasa, la inmadurez se supera, la ignorancia se cura con la educación, y la embriaguez con la sobriedad, pero la estupidez dura para siempre.

Primera ocasión que en un Jueves Santo se condena a Barrabás. La Corte Nacional de Justicia del Ecuador dictó una sentencia condenatoria en el campo penal que hace historia en los anales de nuestra vida republicana. Por el delito de cohecho agravado, que es un delito de corrupción de doble vía, porque para su consumación deben estar presentes el corrompido y el corruptor, esto es el que pide y el que da, el que ofrece y el que recibe valores que no tienen por qué darse ni por qué pedirse, la Corte Nacional impuso la pena de ocho años de prisión a Rafael Correa Delgado, Jorge Glas Espinel, expresidente y exvicepresidente de la República; exministros y “exministras” de Estado, legisladores que recibieron siete millones de dólares de manos de empresarios privados para que financien las campañas electorales de los de “manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes” entre los años 2012 al 2016, a cambio de que les adjudiquen en su oportunidad “jugosos” contratos de obras públicas, como en efecto sucedió. 

Toda esta corrupción propia de las mafias sicilianas o de los amigos de Al Capone se encuentra debidamente fundamentada y motivada dentro del proceso Sobornos 2012-2016. Nadie, por muy pintado que sea podrá absolver a los corruptos sentenciados. De tal manera que sin lugar a equivocarnos, la vida política de Correa y sus áulicos, si acaso tuvieron alguna vida política en el escenario nacional, está terminada. Deberán quedarse en donde se encuentran hasta que “la muerte los separe” por la imprescriptibilidad de la pena.

Quienes creyeron, que es el caso de Correa y sus áulicos, que el poder político es eterno razón, por la cual pueden hacer lo que les venga en gana, simplemente son estúpidos. 

Aristóteles lanzó esta frase que les cae a los corruptos de la RC como anillo al dedo: ”La juventud pasa, la inmadurez se supera, la ignorancia se cura con la educación, y la embriaguez con la sobriedad, pero la estupidez dura para siempre”. Hermosa lección de este filósofo nacido en Estagira, al norte de la Antigua Grecia, que no ha perdido actualidad.