Columnas

Bicentenario de Guayaquil

"Tarea de todos debe ser la de arborizarla para contrarrestar las altas temperaturas"

Este año que comienza, 2020, Guayaquil conmemora sus doscientos años de independencia del yugo español. La gesta gloriosa “¡que anuncia libertad!”, surgida de la Fragua de Vulcano va a servir para evidenciar una vez más que nuestra ciudad mantiene enhiesto el espíritu libertario indómito que la caracterizó a lo largo de su apasionante historia. El bicentenario de su independencia no solamente debe servir para escuchar hermosos discursos recordatorios de esta fecha sino, fundamentalmente, para que con el trabajo de sus gentes trace la ruta de su destino con una mirada hacia 20 o 30 años adelante. Esta es una tarea de todos. No únicamente de las entidades municipales o provinciales, sino de toda la población que con esta nueva oportunidad reafirmará su lema de Guayaquil por la Patria y la Patria por Guayaquil. Tarea de todos debe ser la de arborizarla para contrarrestar las altas temperaturas, producto del calentamiento global que tiene sumamente preocupado al planeta. Guayaquil es ejemplo de solidaridad. Muestras hay miles a lo largo de su vida que evidencian que está presta a trabajar decididamente cuando de ejecutar planes o proyectos de gran envergadura social se trata. La Municipalidad debe indicar qué sitios de la ciudad deben ser arborizados para que la ciudadanía en grandes “mingas” empiece su tarea trascendental. Igualmente, la Municipalidad debe dictar las regulaciones pertinentes para que se convierta en una ciudad ecológica, como ya lo son otras ciudades del mundo en donde las terrazas de los edificios y los pisos todos están cubiertos de plantas verdes que les dan respiro y las hacen más vivibles frente a los calores fuertes. Hay un sinnúmero de ideas que si son acogidas por la colectividad, como lo deben ser, Guayaquil se proyectaría hacia el futuro como una ciudad más bella de lo que es. El progreso de nuestra ciudad, que es innegable, “pese a la cobarde envidia”, no lo detiene nada ni nadie. Y el bicentenario de su Independencia va a servir para poner de manifiesto esta gran verdad. ¡Salud Guayaquil, Perla del Pacífico!