¡Sí se puede recuperar la plata!

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¡Sí se puede recuperar la plata!

"Si lo que anhelamos fervientemente es que haya un país de oportunidades y de prosperidad, está en nuestras manos el lograrlo"

Es innegable que la sentencia dictada dentro del juicio por corrupción llamado Arroz Verde, tramitado contra altos jerarcas de la famosa “revolución ciudadana”, es un hito de enorme trascendencia y significación para la historia nacional.

Desgraciadamente la mayoría de los condenados no se encuentran tras las rejas de la cárcel, que es en donde deben estar, porque muy “inteligentemente” pusieron pies en polvorosa huyendo, escondiéndose en embajadas amigas y cosas así, muy propias de las mafias organizadas y con “hombres de atrás”.

Más el delito por el que han sido condenados es de aquellos para los que la Constitución y las leyes penales no reconocen la prescripción ni de la acción penal ni de la pena, razón por la que no volverán al país, sino muertos. Ellos lo saben muy bien.

Sin embargo, el pueblo ecuatoriano clama porque los dineros que le fueron robados por esta red de alta estructura delictiva sean recuperados porque es su dinero; son millones de millones de dólares los que se llevaron. Esos dineros sí pueden ser recuperados.

No hay delito perfecto. Se puede dar con ellos si hay la voluntad política para hacerlo. Por eso es que la ciudadanía exige que los candidatos a la Presidencia de la República y a la Asamblea Nacional contraigan el compromiso serio, nada de bla, bla, ni de “cirugías mayores”, ni cosas parecidas en las que ya no cree, para que dentro del programa de gobierno que le presenten a su consideración digan cómo es que van a hacer para que no solamente se pregunte “dónde está la plata”, sino para llegar a ella y de esta manera lograr que nuestra economía se recupere.

El pueblo respaldará a quien se pronuncie en este sentido y se comprometa a convertirlo en realidad. Si lo que anhelamos fervientemente es que haya un país de oportunidades y de prosperidad, está en nuestras manos el lograrlo. Y una forma de hacerlo es que “todos a una” arrimemos el hombro para respaldar a quien diga “cómo” va a hacer para que la plata que nos robaron regrese a las arcas fiscales.