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Bernardo Tobar Carrión | De Grok a Descartes

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El proceso de pensamiento humano tiene un marco de referencia, un criterio, formado o deformado

Leí hace poco un titular amarillista del New York Times, así que ubiqué el hecho noticioso -una carta enviada por un jefe de estado a otro-, para verificar si ameritaba tan escandalosa presentación. Como no me lo pareció en su dimensión política, mucho menos bajo el canon de un silogismo, puse a prueba a Grok, asumiendo el apego frío a la lógica formal que debiera regir el proceso de una inteligencia artificial (IA). Para mi sorpresa, no obstante las repreguntas y variantes de la consigna, Grok mantuvo una férrea e irreductible defensa de la narrativa, desatendiendo los hechos o el rigor de las inferencias. Gran abogado, Grok.

Este patrón de comportamiento se observa en todos los modelos generativos, codificados con las líneas rojas de lo políticamente correcto. Por eso a Elon Musk, el menos meapilas de la comparsa digital, le obsesiona el desarrollo de una IA que busque la verdad y deseche la propaganda. Loable. ¿Será posible? Lo dudo. Este dilema forzará a los genios de la computación al terreno de los enigmas que intentaron zanjar Aristóteles, Santo Tomás o Descartes: ¿el discernimiento de la verdad es posible haciendo abstracción del sentido moral o de los atributos de la naturaleza humana? Ellos no lo creían; les doy la razón. Aun los de la escuela opuesta, los que sostuvieron que en la mente no hay espíritu que mande, que no hay marco trascendente, que se trata de una tabla rasa completamente moldeable, no pudieron negar que el proceso de pensamiento humano tiene un marco de referencia, un criterio, formado o deformado.

Añádase otra dificultad, la verdad como objeto del conocimiento. Toda verdad se conoce desde una perspectiva, apuntó Ortega y Gasset, y hasta en la física, enseñó Einsten, ciertas magnitudes dependen del sistema de referencia del observador. No quiere decir que no haya una verdad, una realidad objetiva o un hecho físico, sino que el individuo está limitado por su circunstancia al percibirlos. ¿Desde qué perspectiva se aproxima una IA a la veracidad de un hecho o a la justificación de un juicio, acaso desde la asociación con un patrón establecido, la convicción colectiva embebida en sus códigos, el peso estadístico? A fin de cuentas, ¿qué es la perspectiva sino un ángulo de visión configurado por un sistema personal de creencias y valores? ¿Puede semejante sistema trasplantarse a un simulador de redes neuronales? Lo dudo, humildemente.