Columnas

La contracultura de la excusa

'La falta de visión a mediano y largo plazo, limitarse a lo que uno tiene delante sin pensar en el desarrollo personal y profesional hacen que el día a día se convierta en una rutina a la que es fácil acostumbrarse...’.

Excusitis aguditis”, conformismo, mediocridad, no asunción de responsabilidad…. Todas tiene algo en común: condenan inevitablemente a la falta de progreso, de crecimiento y de desarrollo.

Cuando las necesidades básicas (alimentación, bienestar físico, vivienda…) están cubiertas el ser humano tiende a quedarse en su zona de confort. No piensa en el futuro ni tiene motivación por ser mejor, y no querer mejorar nos lleva a encontrar excusas y pretextos para cometer errores y no asumirlos como nuestros, para evitar el compromiso si no obtengo algo directamente a cambio, para evadir la responsabilidad y “echarle el muerto” a otro.

Siempre he sido de la teoría de que da igual lo que hagas, da igual cuál sea tu profesión, siempre tienes que enfocarte en ser el mejor en lo que haces y, sin duda, esto implica no buscar excusas, asumir responsabilidades y trabajar duro.

Me encuentro diariamente con personas que se limitan a hacer su trabajo de manera mecánica y que, en cuanto algo falla, buscan el culpable en otro lado. Y lo peor, no se enfocan en encontrar e implementar soluciones para ese error.

Creo que no es solamente un problema de motivación. No es fácil encontrar el trabajo perfecto que te haga despertar cada mañana sonriendo y con ganas de ir a la oficina, yo lo veo más como un problema cultural, podríamos decir incluso, de educación.

La falta de visión a mediano y largo plazo, limitarse a lo que uno tiene delante sin pensar en el desarrollo personal y profesional hacen que el día a día se convierta en una rutina a la que es fácil acostumbrarse. 

Por eso creo que es importante encontrar un motivo para querer ser el mejor en lo que haces y que el aliciente para hacerlo no se limite a ganar dinero para cubrir esas necesidades básicas

Deberíamos ser capaces de encontrar razones para soñar, para crecer, y para ser mejores en lo que hacemos, sin importar los obstáculos que nos encontremos. 

Que estemos dispuestos a no buscar excusas y a querer siempre un futuro mejor, no solo un presente cómodo.

Vivimos en una época en la que la tendencia es darlo todo por hecho. La gente quiere limitarse a sentarse y esperar que se les dé todo sin esfuerzo alguno porque esa es la idea que equivocadamente se está transmitiendo desde algunos ideales políticos que no ayudan a las personas a salir adelante.

Hay que cuidar nuestros trabajos, nuestro entorno y todo lo que esté a nuestro alcance sin pensar que siempre va a estar ahí sin hacer nada para mantenerlo.

Ser el mejor implica sacrificio, esfuerzo, trabajo y motivación.

 

Nadie nos va a regalar nada (ni debería) a cambio de nada si no somos nosotros los que nos esforzamos por dar lo mejor cada día.