Columnas

Irresponsables. ¡Todos!

Cometida la irresponsabilidad, triste la herencia que queda para el nuevo gobierno’

Lo curioso, estimados lectores, resulta ser que en nuestro país la irresponsabilidad no es privilegio de niños y adolescentes o del pueblo llano; en ocasiones asciende a las altas esferas, pues ya sea por vanagloria, por conveniencia o por temor, muchos políticos, mandatarios o representantes del pueblo toman esa vereda, la de la irresponsabilidad, y se hacen a un lado indiferentes, aunque la patria se perjudique.

Irresponsable es pedir algo que a la mayoría daña y perjudica, irresponsable es que por cuidar una reelección o un triunfo electoral se silencie, y agachando la cabeza, se vaya con la mayoría, concediendo imposibles y violentando claras disposiciones constitucionales.

Irresponsable es conceder a un gremio mejores condiciones y privilegios sobre otros, pues esos otros, más tarde o más temprano, seguirán la misma senda alegando discriminación.

Irresponsable es poner un ejecútese y no vetar un daño mayor al aplauso que se consigue. Por ello, ciertamente nos apena que se juegue con la clase magisteril a la que, al haber subido su sueldo básico a dos veces y medio el salario mínimo vital, prácticamente se le está diciendo: “yo te ofrezco, busca quien te dé”, pues al no haber fondos hoy ni para pagar los sueldos vigentes, ¿cómo va a hacerse a futuro para multiplicar ese egreso por dos sueldos y medio sin considerar que cada año habrá de repetirse la acción y homologar además a las distintas categorías?

Parece que la realidad de vivir una crisis no ha sido conocida por todos, aunque sea evidente que después de un año de pandemia, más todos los problemas económicos que se arrastraban, estamos todos peor que antes, más pobres que antes, y ese todos incluye al Estado, que no es para nada una fuente inagotable de recursos.

Cometida la irresponsabilidad, triste la herencia que queda para el nuevo gobierno, al que sin saber leer ni escribir, como hojas de árbol en otoño, le cayeron entre dos mil y tres mil millones más que financiar para el gasto corriente.

¿Cuándo será el día que tengamos políticos responsables?