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Diario Expreso Ecuador

Una sociedad sin oposición no es democrática

Está por verse. ¡Ojalá, que prevalezca la sensatez antes que el interés.

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La oposición en democracia es natural al sistema, es congruente con las personas que guardan opiniones diversas y es excepcionalmente beneficiosa para todas las partes. La oposición destaca facetas en proyectos e iniciativas que no han sido consideradas por el gobierno de turno. Claro está, una oposición propositiva, que desea construir un país, pone siempre primero a la patria por delante del partido al que se pertenece. Una sociedad con una sola opinión, la del líder o caudillo no es democrática. Una oposición destructiva y de total bloqueo a las iniciativas del Ejecutivo no es democrática y no la necesitamos ni la queremos. Sin oposición seria no sobrevive una democracia débil como la nuestra. Sin oposición constructiva no hay forma de que las libertades públicas se preserven. La sociedad tendría una visión sesgada de las preferencias políticas del país; no podríamos escuchar lo que piensan, sienten o proponen los diferentes sectores sociales. La oposición política en democracia es el alma del sistema ya que coincidencias y discrepancias son naturales en todo grupo humano. Suprimir las discrepancias es suprimir la libertad. En una sociedad libre a una simple propuesta siguen siempre y surgen más tarde que temprano múltiples contrapropuestas. Convencer, persuadir, escuchar y respetuosamente discrepar o asentir es lo conveniente dentro de todo sistema democrático. Que la libertad de opinión siempre prevalezca, que la libre emisión del pensamiento se fortalezca para que la democracia sea, aunque frágil, real en el Ecuador. Está por verse. ¡Ojalá, que prevalezca la sensatez antes que el interés. Caso contrario, tendremos que lamentarlo.

Mario Vargas Ochoa

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