Señor presidente Lasso:
Ello auguraba el inicio de una etapa de recuperación nacional, libre de delincuencia, corrupción y muerte
La mayoría de ecuatorianos esperábamos que los resultados de las elecciones del 5 de febrero pasado, especialmente los de la consulta, sean favorables para los intereses del Ecuador, toda vez que los pronósticos realizados por empresas especializadas y de solvente trayectoria indicaban que el SÍ ganaría con porcentajes mayores al 50 % en todas las preguntas planteadas. Ello auguraba el inicio de una etapa de recuperación nacional, libre de delincuencia, corrupción y muerte. Pero, ¡oh sorpresa!, los resultados están mostrándose contrarios a la lógica, pues los ciudadanos que estamos conscientes de la realidad que atravesamos no deseamos infringirnos daño permitiendo el retorno de los prófugos que destrozaron la economía, atropellaron la libertad y denigraron la moral y la ética. ¿Cómo explicar este fenómeno? Existen suficientes motivos para sospechar que se ha perpetrado fraude electoral, como ya ocurrió en ocasiones anteriores. Los enemigos internos del Ecuador, aquellos que tienen cuentas pendientes con la justicia, sabían que se jugaban su última carta y que el siguiente paso sería la cárcel y la devolución de lo atracado; por esto resolvieron atacar con todo.
Ante esta gravísima situación, en ejercicio del poder que le otorgamos sus electores y considerando que nuestro país está a punto de írsenos de las manos, usted tiene obligación de gobernar con mano dura, recurriendo a estados de excepción y a decretos previstos en la ley. Tenga usted la seguridad señor presidente, de que si actúa así, los ecuatorianos lo apoyaremos decidida y frontalmente, y luego, merecidamente, lo recordaremos con inmensa gratitud y respeto.
Leonardo Cueva Piedra