Señor presidente...
En sus manos está el trascender en la historia del Ecuador.
Fue el poder ciudadano el que lo llevó al solio presidencial. Gobernar este país no es nada fácil, sobre todo con una herencia nefasta en lo económico, social y político, dejada por sus predecesores; además, con una Asamblea de mayoría de oposición ciega, que empezó a conspirar desde el primer día de su posesión; y grupos de poder económico que solo buscan medrar. La pandemia de covid se ensañó en nuestro país; sus eficaces ejecutorias nos permitieron salir adelante.
La oposición en la Asamblea, en vez de legislar en beneficio del país dio las espaldas a sus electores y se dedicó a la conspiración; hubo varios intentos, felizmente fallidos, por desestabilizar a su gobierno. Ahora más que nunca no hay cómo confiarse de conspiradores a sueldo y sus titiriteros.
Señor presidente, usted carece de partido político, no dispone de una plataforma de apoyo. Usted necesita operadores políticos de fuste que le ayuden a tomar buenas decisiones; igual, usted no puede ser su propio vocero, para eso tiene sus ministros, que son sus fusibles. Debe tener una política comunicacional; que sus mensajes lleguen a todos los ecuatorianos en forma clara y oportuna.
Le quedan dos años para gobernar, y la situación sin duda se ha puesto cuesta arriba. En esas circunstancias se verá al estadista.
Las tres demandas más importantes de la mayoría son: seguridad, empleo y lucha contra la corrupción. En sus manos está el trascender en la historia del Ecuador.
Alberto Molina